¿Sientes una tendencia natural hacia la introversión? ¿Te cuesta expresarte asertivamente en público? ¿Te ataca la vergüenza a la hora de participar en algún evento social? Todos estos comportamientos se cuentan como síntomas básicos de la timidez. Se trata de una característica de la personalidad en la que pueden combinarse factores tanto genéticos como relativos a nuestras experiencias de vida. Si te preguntas cómo perder la timidez, ¡sigue leyendo! Profundizaremos sobre las 7 claves científicas para dejarla atrás.

Cómo vencer y perder la timidez

Ser tímido no es malo

Si te consideras una persona tímida, seguro serás capaz de identificar algunos momentos de tu vida en los que esta característica se puso de manifiesto, configurándose como un rasgo dominante de tu personalidad.

  • En la escuela, ¿Te costaba hacer exposiciones frente a todos tus compañeros?
  • En un debate o conversación entre un grupo de personas, ¿Te cuesta expresar tu punto de vista? ¿Prefieres quedarte callado?
  • Cuando entras a una reunión social, ¿Tratas de pasar desapercibido y ubicarte en un lugar fuera del foco de atención?
  • En una fiesta, ¿Eres de los que no se acerca a la pista de baile, por sentir vergüenza a exponerte ante los demás?

Si contextualizamos el concepto con un poco de teoría, tenemos que el doctor en Psicología Paul Pilkonis define la timidez como «la tendencia a evitar interacciones sociales y a fracasar a la hora de participar apropiadamente en situaciones sociales».

En efecto, se trata de una característica de la personalidad que puede resultar muy limitante para nuestro libre desarrollo como individuos, e incluso para la exploración de nuestras capacidades y talentos. La timidez puede convertirse en un verdadero enemigo a vencer, cuando nos damos cuenta de que cohíbe el desarrollo de la personalidad.

Si te identificas con algunos de estos planteamientos, seguro también podrás ubicar momentos en tu vida en los que, por asumir una actitud tímida has dejado pasar oportunidades o no has destacado en una situación, tanto como podrías haberlo hecho. La timidez es un concepto que va de la mano con la confianza en nosotros mismos y con el desarrollo de nuestra autoestima.

Perder la timidez es un camino que implica mucho de compromiso, de conciencia y de trabajo. Llegar a tener una personalidad tímida, al punto de que se nos convierta en una limitante, no es un asunto que se haya configurado en un mes o dos. Se trata de un proceso en el que muchas de nuestras habilidades sociales han sido afectadas.

Si sientes que la timidez se ha transformado en un problema en tu vida, debes tener en cuenta que superar la timidez es totalmente posible, siempre que pongas toda tu voluntad.

Perder la timidez… ¿Es posible?

Decía el escritor escocés Walter Scott, que «para el tímido e indeciso todo es imposible porque así lo parece». Esta característica de nuestra personalidad está determinada por múltiples factores. En primera instancia, es innegable que existe un componente genético, natural. Ser tímido o extrovertido forma parte de la esencia de cada persona.

Pero también involucra mucho de las vivencias personales. De las experiencias, las relaciones, los entornos familiares, escolares y profesionales en los que nos hemos desenvuelto, y que son determinantes en la configuración de nuestra personalidad adulta. En muchos casos la timidez puede acentuarse como consecuencia de atravesar algún trauma que tendremos que superar.

Perder la timidez no es un camino simple, pues se trata de una característica que está profundamente arraigada en la manera en la que nos comportarnos y relacionamos con los demás. Pero si nos detenemos a pensar en las consecuencias que genera en nuestra vida mantener una actitud excesivamente tímida, quizás encontremos la motivación que necesitamos:

  • Cuando una persona es extremadamente tímida, suele presentar una constante necesidad de aprobación sobre las cosas que hace, dice e incluso piensa, afectando su autonomía de pensamiento y autoestima.
  • Es muy fácil para una persona muy tímida desarrollar dependencia emocional con el grupo, generalmente reducido de personas, con las que se siente bien.
  • Al resultarles tan difícil abrirse a nuevas relaciones sociales, las personas tímidas suelen desarrollar una tendencia marcada a la soledad. Esto en ocasiones deriva en la constante presencia de emociones negativas, entre las que destacan la ansiedad, la tristeza, la vergüenza o la culpa.

Las 7 claves de la ciencia para perder la timidez

1. Haz foco en el exterior

Cuando hablamos de perder la timidez, debemos reconocer que existe una delgada línea entre lo que entendemos como una persona introvertida y una persona tímida. Aunque parezcan sinónimos, hay algunas diferencias importantes.

Mientras los primeros suelen preferir las actividades en solitario o en ambientes más privados, los segundos están afectados por una dificultad, que hace que socializar les resulte un proceso difícil, incómodo e incluso frustrante.

Las personas tímidas se refugian en si mismas, y muchas veces sienten vergüenza de hablar o relacionarse, pues creen que no tienen nada de especial valor que aportar en la interacción social. En este sentido, una de las claves más efectivas para perder la timidez, es sacar el foco de nosotros mismos y llevarlo al exterior.

Concentrarse en lo que pasa afuera, tomar como insumos la información circundante, los hechos de actualidad o de interés colectivo, es una buena herramienta para empezar una conversación. Una vez iniciada la charla, conviene aplicar aquella máxima de los grandes conversadores: de la escucha activa surgen las más interesantes preguntas o interacciones.

2. Sácale partido al lenguaje corporal

Uno de los grandes problemas de las personas tímidas, es que su actitud cerrada y poco dada a las conversaciones, hace que puedan ser vistos como personas distantes o inaccesibles. En este sentido, el lenguaje corporal puede ser un gran aliado a la hora de perder la timidez.

Si las palabras o los temas se te hacen esquivos, prueba entrenar una gestualidad amable, sonríele a las personas y muéstrate afable. Si inician una conversación contigo, procura prestar atención a los gestos y palabras de tu interlocutor. Verás como si te muestras amable y te olvidas de las presiones, irás sintiéndote cada vez más confiado.

3. Aprende a controlar la ansiedad

Cuando hablamos de la timidez a niveles limitantes, generalmente vemos que viene estrechamente asociada con la ansiedad. Esta es una de las emociones que pueden resultar más angustiantes y paralizantes. Si se asocia a la timidez, es recomendable poner en práctica algunos ejercicios que ayuden a controlarla.

Desde la práctica de un deporte que te guste, hasta algunas técnicas de relajación, pueden ayudar a bajar tus niveles de ansiedad ante un evento social. Ejercicios de respiración, de visualización, repetición de afirmaciones positivas… son muchos los métodos disponibles, y seguro existe uno que es ideal para ti.

4. ¡Sé auténtico!

El camino hacia perder la timidez no se trata de una cadena de hechos y actitudes forzadas, en las que tengas que obligarte a ser de una manera que no corresponde a tu esencia. Parte de lo que define la asertividad en nuestras relaciones sociales, es la capacidad de mostrarnos tal cual somos.

La posibilidad de ser auténticos, nos permitirá establecer nexos reales, sin que existan máscaras ni caretas en nuestras relaciones. Si te enfrentas a una situación social en la que tu timidez se agudiza, procura no mostrar un comportamiento reactivo. Trata de ser lo más natural posible, sin fingir una conducta que no sientas en realidad.

Ríe de las bromas que te generen gracia, habla cuando desees expresar alguna idea. Mientras más logres mostrarte tal y como eres, mejores y más duraderos serán tus resultados en el camino hacia perder la timidez.

5. No te juzgues con dureza

Tanto con el proceso de superar la timidez, como con otras muchas emociones que experimentamos a lo largo de nuestras vidas, es justamente de nosotros mismos de donde surgen los más duros juicios de valor. Si consideras que la timidez es una actitud que está limitando tu vida, y estás en el proceso de trabajar en ello para superarla, ¡ten paciencia contigo mismo!

Quizás te has expuesto a algunas situaciones sociales y tus reacciones no han sido tal y como las esperabas, o incluso como las ensayaste. No te juzgues ni te recrimines. Perder la timidez es un proceso que implica etapas, tiempo, aceptación y crecimiento personal.

La mayor parte de tus juicios de valor negativos sobre ti mismo, provienen de la concepción que hemos alimentado sobre lo que debería ser una conducta social óptima. Pero la perfección no existe, y cada persona tiene sus propios tiempos, ritmos y necesidades. Sé tan amable contigo mismo, como lo eres con los demás.

6. Practica nuevas conductas sociales con personas de confianza

Bien. Sabemos que es muy difícil pedirle a una persona tímida que de la noche a la mañana se suba sobre una tarima y dé un discurso. Pero los grandes logros se consiguen gracias a la perseverancia de todas esas pequeñas acciones que hacemos día tras día, y que van configurando nuevos hábitos en nuestra personalidad.

Toma fuerza en las personas que integren tu círculo de confianza, para ir practicando nuevas conductas sociales. Procura iniciar con ellos conversaciones de forma natural, expresar tus pensamientos y emociones sobre diferentes temas, mantener el contacto visual y entrenar también tu lenguaje corporal. A medida que te vayas sintiendo más cómodo, podrás ir replicando esas actitudes con más personas.

7. Aplica la técnica de la Triangulación

Uno de los aspectos más difíciles de superar para perder la timidez, es la capacidad de iniciar y mantener conversaciones. En este sentido, una de las técnicas que según la ciencia resultan más efectivas, es la de la Triangulación.

Se trata básicamente de crear un triángulo entre tu, tu interlocutor y algún tema o asunto que tengan en común, que puede ser tan simple como algo que ambos estén haciendo, viendo o escuchando.

Por ejemplo, si te encuentras en una reunión social por el cumpleaños de un familiar, puedes abordar a uno de los invitados con algún asunto referente a la fiesta, o al vínculo que los une con el agasajado. Si vas por ejemplo, en un vuelo hacia otra ciudad, puedes iniciar la conversación preguntándole a la persona que va a tu lado, si sabe en cuánto tiempo se estima la llegada.

De este puntapié inicial, puede darse una conversación con potencial para crecer, más allá de las trivialidades. En este sentido, es útil que sumes preguntas que movilicen las emociones, en las que puedas conocer un poco más a la otra persona, al tiempo que también muestras, siempre desde la autenticidad, quién eres.

El proceso de perder la timidez, como te he comentado, no es ni fácil ni rápido, pero si es muy posible. La ciencia, la psicología y especialmente tu propio poder interior, están a tu plena disposición. Úsalos para eliminar los límites que hayas impuesto a tu vida y tus relaciones, y verás como se traduce en vínculos más satisfactorios y un mayor nivel de bienestar.

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