Comunicarnos adecuadamente es la puerta a una vida llena de plenitud y equilibrio, estabilidad, prestigio laboral y social sin conflictos en nuestro entorno. En esta oportunidad hablaremos de la asertividad y la importancia de saber decir que ¡NO! 

¡Te invito a recorrer un interesante camino dentro del mundo de la comunicación efectiva!

De niños nos enseñan a “obedecer”, aprendimos a decir ¡Sí! para evitar que nos regañen, un desplante, una falta de cariño o hasta un golpe. En definitiva: aprendimos a ser “obedientes”.

Esto significa, para una personalidad en desarrollo, que el reprochar o expresar lo que pensamos o sentimos a cualquier autoridad aparente es de “niños malos”.

Actualmente queremos y pretendemos seguir siendo “buenos” de la misma forma que lo ensayamos de niños. El decir que ¡Sí! a nuestros seres cercanos, nos protege de cualquier situación que nos ponga en riesgo, evita las discusiones y los problemas en nuestro entorno; decir que sí, es la mejor vía de escape social, es la mejor forma de demostrar lo mucho que queremos a los demás… ¿O quizá no?

Asertividad: el arte de saber decir NO

Ahora bien; ¿Si le digo a mi pareja que no quiero? ¿Qué pasaría? ¿Si le digo a mis hijos que no se puede? ¿Qué siento? ¿Si le digo a mi jefe lo que pienso respecto a su cargo y su liderazgo? ¿Qué ocurriría?

¿Soy una mala persona? ¿Me arriesgo a perder todo lo que he logrado? mi familia, la confianza de mis hijos, el amor de mi pareja, mi estabilidad laboral, mi posición social y mis amigos.

 “Los demás son prioridad” ¿Y nosotros?

Con el miedo a “perder” lo que hemos logrado o poseemos, nos perdemos a nosotros mismos. Nuestra intención es complacer a todos y con esto pretendemos lograr ser felices, callando y evitando.

Ahora pregunto ¿Dónde quedan nuestros deseos? ¿Nuestros anhelos? ¿La importancia de nuestros pensamientos y sentimientos? ¿La lealtad ante nuestro ser?

De la misma forma en la que aprendimos a evitar conflictos los generamos. Desde que nos enfrentamos al mundo social hemos observado a través de los medios y las relaciones interpersonales que aquel que es firme, agresivo, brusco, es aquel que obtiene resultados, que es escuchado y no se deja engañar fácilmente.

Hemos aprendido que la pasividad evita las discusiones o peleas con nuestros seres allegados y de forma contradictoria pretendemos arreglar cualquier situación con la agresividad, es nuestro impulso a la acción.

Aquel que atienden más rápido es quien alza la voz, aquel que pasa por encima de otros, el más ágil, aquel que no se queda callado y no le importa herir con tal de ganar.

¿Cómo te comunicas con las personas que te rodean?

Como lo hemos mencionado existen diversos tipos de personalidad. Según Carl Jung, hay 8 tipos de personalidades:

  • Pensamiento introvertido
  • Sentimental introvertido
  • Sensación introvertido
  • Intuitivo introvertido
  • Pensamiento extrovertido
  • Sentimental extrovertido
  • Sensación extrovertido
  • Intuitivo extrovertido

Sin embargo, nos ocuparemos de tres comportamientos que se presentan dentro de una comunicación: pasiva, agresiva y asertiva.

Comunicación asertiva, agresiva y pasiva

Cuando hablamos de alguien con un comportamiento pasivo,  solemos referirnos a aquellas personas cuya comunicación es evasiva, les cuesta decir “No”, lo cual trae como consecuencia molestia y frustración hacia sí mismos, ocasionando baja autoestima al asumir que sus intereses y sus capacidades están por debajo de la media.

A su vez existen individuos de comportamiento agresivo en la comunicación, a diferencia del pasivo, a estos les cuesta callar, no sienten empatía o respeto por la opinión de los demás, asumiendo que su postura es la correcta y menospreciando a sus interlocutores.

Luego tenemos al asertivo, ese modelo a seguir cuando nos encontramos en la búsqueda de mejorar ciertos aspectos de nuestra vida, por no decir que todos. El asertivo tiene plena seguridad en la toma de decisiones, sabe lo que quiere y lo que NO le conviene, respeta la opinión de sus interlocutores, es empático y sincero a la hora de emitir juicios y opiniones, igualmente son fieles a sus valores y criterios.  

Realmente ¿Existe la comunicación equilibrada?

Por supuesto que puede existir una comunicación equilibrada, la magnitud de  armonía y comprensión para el desarrollo, planificación o resolución de un problema dependerá del grado de conciencia que tenga cada interlocutor con respecto a sus derechos y deberes.

Parte importante en una comunicación equilibrada es que ambos mantengan un respeto y empatía mutua. Sin embargo somos actores de peleas con nuestra pareja, familiares y amigos que son completamente estériles; de igual forma somos testigos constantemente de discusiones sin sentido en redes sociales y es precisamente por no llevar un discurso controlado y claro sino con intereses superfluos, simplemente para ganar la batalla y “tener la razón”.

Para saber cómo es posible lograr este equilibrio es importante definir el concepto de asertividad y todas las consecuencias positivas que conlleva iniciarnos en este camino para cambiar notablemente nuestra calidad de vida.

Qué es la asertividad

La asertividad es el arte de poder comunicarnos teniendo presentes nuestros valores, derechos e ideas, a su vez que somos flexibles y respetuosos con el pensamiento y los derechos del otro.

Como habilidad nos brinda la ventaja de exponer en forma íntegra y clara nuestras ideas, dejando sobrentendido el respeto mutuo, con determinación y sin involucrar sentimientos de molestia o ansiedad en el discurso.

Ejemplos de derechos asertivos

  1. Derecho al respeto y a la dignidad.
  2. Derecho a tener sentimientos, opiniones y a poder expresarlos sin violar la dignidad de los demás (derecho a estar triste, cansado, enfadado, etc.)
  3. Derecho a decidir si nos comportamos en función de las expectativas y deseos de los otros  o conforme a nuestros intereses, siempre que no violemos los de los demás.
  4. Derecho a pedir, sabiendo que el otro tiene derecho a decir que no.
  5. Derecho a rechazar peticiones sin sentirnos culpables.
  6. Derecho a establecer nuestras propias prioridades y a tomar nuestras propias decisiones.
  7. Derecho a cambiar de opinión.
  8. Derecho a decidir qué es lo que quiero hacer, nuestras prioridades, nuestro cuerpo y nuestro tiempo.
  9. Derecho a equivocarse, siendo responsable de nuestros errores.
  10. Derecho a pararse y pensar antes de actuar o antes de tomar una decisión, es decir, derecho a no tener que responder de forma inmediata (o nunca).
  11. Derecho a pedir información o a preguntar cuando no se entiende algo.
  12. Derecho a disfrutar los propios logros y reconocerlos, a estar orgulloso de uno mismo.
  13. Derecho a sentirse a gusto con uno mismo, independientemente si los resultados o logros hayan sido mejores o peores.
  14. Derecho a obtener aquello por lo que se paga (por ejemplo, si te ponen un café que no está bueno derecho a que te lo restituyan por otro).
  15. Derecho a escoger no comportarse de forma asertiva, si es lo que se quiere.
  16. Derecho a estar solo cuando así se desea.
  17. Derecho a no tener que justificarse ante los demás.
  18. Derecho a hacer cualquier cosa, siempre que no se violen los derechos de las demás personas.
  19. Derecho y obligación a sentirse contento o ser feliz.

(Si esta lista te ha dejado con ganas de más, aquí te dejo 20 cosas por las que no tendrías que dar explicaciones).

Dos personas hablando con asertividad

Como aprender a decir NO sin morir en el intento

Ser alguien asertivo más allá de desarrollar una herramienta o una habilidad, es parte fundamental en la creación de una comunicación sana para nuestras relaciones personales y profesionales.

La capacidad de negociación nos permite lograr un acuerdo mutuo donde ambas partes sean beneficiadas, esta comprende dos fases: preparación y ejecución o acción.
Fase de preparación:

Ante cualquier circunstancia nuestro cuerpo necesita prepararse y pasar por procesos, de igual forma ocurre con nuestra mente; como seres humanos debemos preparar lo que vamos a decir y como vamos actuar con el fin de lograr los objetivos que nos hemos planteado.

Si actuamos por impulso es muy probable que caigamos en pasividad o agresividad. Es por ello que la negociación adecuada nos lleva a dos sub fases.

Preparación personal

Consiste en una fase previa y nos prepara para:

  • Tener muy claros los objetivos.
  •  Huir de juicios de valor o aquellas etiquetas que realizamos sobre los demás sin que sea de una forma malintencionada, por ejemplo: “tú que estudiaste…” “deberías ser experto y capaz de llevar tu vida o hacer las cosas de una manera correcta”
  • Crear la oportunidad para la negociación.

Para propiciar el diálogo adecuado debemos:

  1. Describir los hechos concretos.
  2. Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos.
  3. Pedir de forma concreta y operativa lo que queremos que se haga.
  4. Especificar las consecuencias.

Ejecución:

Para lograr desarrollar esta capacidad es importante empezar a cambiar pequeños pensamientos y acciones que consciente e inconscientemente realizamos a diario, por ejemplo:

  • Evitar los juicios de valor.
  • Ser defensores de nuestras ideas sin soberbia y sin desestimar las opiniones de los demás.
  • Planteamiento de objetivos.
  • Ser muy claros en nuestra comunicación, sin dar por sentado que los demás comprenden todo lo que decimos.
  • Evitar darle rienda suelta a los pensamientos invasivos y negativos que son el 90% de las distracciones.
  • Autoconfianza y determinación.

Todo esto no es trabajo de un día, ni podemos pretender que lo que llevamos haciendo toda una vida cambie de un momento a otro. Lo importante es la convicción y la disciplina para ir mejorando poco a poco ciertas actitudes.

La ayuda profesional es importante para afrontar este camino. Un psicólogo bien puede darnos herramientas, dirección en la planificación y ejecución de métodos para aprender a ser asertivos y poder decir que NO.

8 recomendaciones para lograr una comunicación asertiva

Como lo hemos mencionado antes, lograr una comunicación asertiva es el resultado progresivo al mejoramiento de ciertas conductas cotidianas que a su vez refuerzan el cumplimiento de nuestra meta.

Te muestro algunos tips o recomendaciones para lograr una comunicación que nos permita tomar decisiones con seguridad y mejorar nuestra habilidad para comunicarnos efectivamente en la vida personal y profesional.

  1. Tener claro nuestro valor y nuestras capacidades, podemos lograrlo con el fortalecimiento de nuestra autoestima.
  2. Enfrentar los problemas con objetividad, tratar el asunto que debe solucionarse sin atacar a nuestro interlocutor en forma personal o fuera de contexto.
  3. Asumir nuestras responsabilidades con valor y a su vez exigiendo nuestros derechos.
  4. Ser prudente y puntual a la hora de dar explicaciones. No justificarnos ni divagar por temor a dar nuestro punto de vista.
  5. No emitir críticas destructivas, sino más bien ubicar la atención en la problemática a  solucionar y no en las capacidades de los demás.
  6. Empatía, ponerse en el lugar del otro por un momento y entender su visión, lo cual no quiere decir que debamos aprobar o justificar sus conductas, solo respetarlo.
  7. Premeditar o calcular riesgos que deban asumirse por nuestras acciones, sin caer en la paranoia o la ansiedad.
  8. Tampoco es necesario ni correcto disculparse en repetidas ocasiones por nuestras ideas.

Es importante resaltar que estas técnicas varían dependiendo de nuestra comunicación, si es verbal o no verbal.

Comunicación verbal

En este caso tenemos la ventaja de estudiar y revisar lo que queremos expresar con mayor detenimiento, ya sea a través de video llamadas o en forma presencial, involucramos expresiones y gestos a nuestro discurso, por lo cual debemos tener:

  • Serenidad
  • Tono de voz adecuado.
  • Sobriedad y seguridad hacia nuestro interlocutor sin caer en la arrogancia o la soberbia. La impresión que generamos a los demás es determinante en la obtención de resultados positivos para nuestro discurso.
  • No interpretar los gestos de nuestro interlocutor.
  • ¡Evitar suponer!
  • Mantener el contacto visual de manera sutil.
  • Denotar interés hace que fomente la empatía.

Comunicación no verbal

La comunicación no verbal es nuestra carta de presentación, es aquella observada por nuestro interlocutor, influye directamente a la forma que recibe la información.

Por esta razón es importante:

  • Evitar cruzar los brazos.
  • Mantener una postura correcta.
  • Mostrar una postura de apertura.
  • Mantener contacto visual directo.
  • No mostrarnos tensos.
  • Evitar parecer agresivos.

Comunicación para-verbal

Es aquella que manifiesta como suena el mensaje, la velocidad al hablar, la pausa, el respeto de los silencios, el ritmo, la forma de modulación, vocalización y el volumen.

En definitiva: usa la asertividad para ser más feliz

La asertividad no tiene porqué convertirnos en alguien diferente o contrario a lo que somos actualmente y a lo que deseamos obtener, tampoco es intentar forzar cualquier actitud en nosotros, pensando en si lo estamos haciendo bien o mal.

La idea de ser asertivos es convertirnos en mejores personas para poder llevar a cabo nuestros planes y metas en forma óptima, aprender de nosotros mismos durante este camino y formar valores positivos para tener una mejor sociedad y un entorno como siempre lo hemos querido.

Te invito a recorrer este camino con mucha paciencia y determinación, poniendo en práctica las recomendaciones y técnicas aquí mencionadas. Recuerda, no es un trabajo de días, no pensemos en el tiempo que nos tome alcanzarlo, solo tratemos ser mejores un día a la vez.   

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