HABILIDADES DEL COACH ESCUCHA ACTIVA

La escucha activa es una de las habilidades más importantes del Coach.

En Coaching se usa el método GROW, pero el Coach profesional posee ciertas habilidades que le sirven para guiar al coachee (cliente) durante su proceso de Coaching. De todas esas habilidades y aptitudes, la principal y más importante es la escucha activa.

La escucha activa es poner atención al lenguaje verbal y no verbal, pero también atención a las emociones que la otra persona siente e intenta transmitirnos, todo ello sin juzgar y desde la empatía (poniéndonos en su lugar).

La escucha es fundamental en las relaciones humanas. Sin escucha no hay comunicación. De hecho es uno de los elementos obligatorios que nos enseñan cuando aprendemos el modelo de comunicación básico:

EMISOR (HABLANTE) – MENSAJE – RECEPTOR (ESCUCHANTE)

Me gustaría también diferenciar OÍR de ESCUCHAR. Oír es un acto pasivo (oyes el ruido de la calle, el zumbido de la lavadora, a personas gritar a lo lejos, el bullicio de una estación de tren…), sin embargo, escuchar es un acto activo, requiere que prestes atención a los estímulos auditivos que estás oyendo (prestar atención a una canción, contestar una llamada telefónica, enseñarle a un niño pequeño a hablar…).

Escuchar no es:

Para definir bien lo que es la escucha es importante destacar aquello que no es. En concreto, escuchar no es:
-Confrontar o decir tu opinión de manera agresiva
-Interrumpir constantemente a quien está hablando
-Dar consejos
-Juzgar a quien está hablando
-Echar la culpa a quien habla

El Coaching es un método para mejorar como persona, una forma de autoconocimiento mediante preguntas que realiza el coach para guiarte en tu proceso de alcanzar ese estado deseado al que quieres llegar. Para poder preguntarte las preguntas adecuadas, el coach tiene que haberte escuchado, pero esa escucha es una escucha activa.

¿Qué es la escucha activa?

La escucha activa es poner atención al conjunto de lo que está diciendo el emisor (tanto verbal como no verbalmente), es poner atención a esos mensajes implícitos (aquello que se quiere decir y no se dice, a la discrepancia entre la comunicación verbal y no verbal y a los efectos que provoca en nosotros las palabras que se dicen.

Un ejemplo sería cuando las mujeres decimos “No me pasa nada”. ¡¡En realidad pasa todo!! Una buena escucha activa detectaría que el lenguaje verbal dice que todo está bien, pero el lenguaje no verbal revela todo lo contrario (respiración agitada, cuerpo tenso, brazos cruzados, barbilla mirando hacia arriba…). Además, las palabras son pronunciadas en un tono que produce en nosotros una sensación de incomodidad y desasosiego, también habría que detectar eso.

Y es que la escucha activa es el pilar fundamental de la empatía.

La empatía es la capacidad de conocer, aceptar y respetar las ideas y emociones del otro. No es exactamente pensar y sentir de la misma manera. La empatía implica comprender la situación y la experiencia que está viviendo la persona que está hablando para poder comunicar eficazmente una respuesta adecuada.
La empatía también está muy relacionada con la asertividad.

Lo que no se debe hacer

En definitiva, esto es lo que no se debe hacer en una escucha activa:
-Inhibir o suprimir el pensamiento.
-No ponerse en distintas perspectivas o puntos de vista (anclaje emocional o anclaje cognitivo).
-Ser incapaz de manifestar sentimientos íntimos está muy relaciono con un desajuste psicológico y también con el físico.

Lo que SÍ se debe hacer

Para desarrollara la escucha activa, la clave es apoyar incondicionalmente a la persona analizando diferentes perspectivas y permitirse adoptar distintos puntos de vista. Todo ello desde la comprensión y aceptación emocional de la persona que habla.

Con esta aptitud el Coach es capaz de dirigir al coachee hacia su meta, ya que poniendo atención en cómo habla, la postura corporal, la comprensión de sus emociones, etc, será capaz de realizar las preguntas adecuadas que lleven al cliente a conocer cuáles son sus limitaciones.

Comunicación emocional eficaz

El Coaching y la inteligencia emocional están íntimamente ligados. No se puede intentar conseguir un objetivo sin tocar las emociones, ya que la tensión emocional es la que te ancla a la zona de confort, pero también necesitamos emociones para movernos: motivación. Por tanto, para generar un ambiente de comunicación eficaz se necesita un emisor y un receptor que sean capaces de crear un clima lo suficientemente cómodo para expresar sentimientos íntimos y que permita la flexibilidad de analizar el problema desde distintas perspectivas. Para ayudar a una persona no es recomendable usar una confrontación agresiva, sino más bien ayudarle a que busque las ventajas e inconvenientes de esa opción. Eso es lo que se hace en Coaching: no juzgar.

Espero que te haya gustado y hayas aprendido un poco más la tarea del Coach. Otro día te seguiré contando qué otras habilidades tiene el buen Coach.