En España somos muy de refraneros, y es que “las comparaciones son odiosas” no sé si llega a ser refrán, pero es una verdad como un templo.

¿Cuántas veces nos han comparado? Los que tenemos hermanos, eso estaba a la orden del día, pero si no era con hermanos era con compañeros del cole, con amigos, con los vecinos, etc.

Hasta incluso de adulto también te comparan. Te compara el jefe con los demás empleados, como si tú fueras un clon que ha salido defectuoso. O quizá incluso te compara tu pareja con el resto de sus ex, como si tuviera un molde y hubiera partes tuyas que se salen o que faltan.

Basta, hoy quiero desintegrar las comparaciones, hacer que te des cuenta de lo perjudiciales que son para ti y para todos. Al final te dejo una técnica para responder ante las comparaciones que te hagan, tanto si son odiosas como si no.

Las comparaciones son odiosas porque hacen daño

Yo soy melliza y ya te puedes imaginar lo que eso conlleva. Que si tu hermano saca mejores notas, que si va más limpio, que si se porta mejor, y un largo etcétera.

Mamá, te quiero mucho, pero este artículo de las comparaciones son odiosas también te lo dedico a ti 😉

Cuando somos pequeños, las competiciones empiezan por cualquier motivo: a ver quién corre más, a ver quién es más valiente, quién es más alto, más listo, más fuerte,… Ahora bien, seguir conservando esta faceta cuando somos adultos es dañino.

Te diré por qué. Compararte con los demás sólo te va a traer infelicidad porque inconscientemente siempre nos comparamos con aquello que nos falta, no con aquello que nosotros tenemos y los demás no.

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Haz memoria:

  • Cuando ves un coche mejor que el tuyo, ¿no lo comparas?
  • Si ves que a un compañero del trabajo lo ascienden, ¿no te preguntas que por qué no te han ascendido a ti?
  • Cuando te dicen que un amigo de la infancia se ha casado con un pibón tipo Sofía Vergara, ¿no te da por pensar que ojalá y fueras él?

Sin embargo no te comparas cuando te dicen que a Pepito le han detectado una enfermedad, o cuando te dicen que a Fulanito le van a embargar la casa…

Ve más allá de las comparaciones

Nos comparamos cuando salimos perdiendo y cuando salimos ganando simplemente lo ignoramos. Cuando tenemos más autoestima, más integridad, más honestidad, más saber estar, más educación… entonces las comparaciones no las hacemos o no nos las hacen.

No te estoy invitando a que te compares en lo guay que eres porque eso significaría dejar a otra persona en el lado opuesto de la balanza, en el lado en el que nadie debería estar. Con lo que acabo de decir quiero hacerte ver que nadie debería compararse con nadie, pues todos somos únicos y tenemos nuestras cualidades y talentos que nos hacen imprescindibles.

Todos somos únicos

Cuanto antes te des cuenta mejor. Eres único. Tu camino es tuyo y de nadie más.

Cada uno nacemos con una educación y una carga genética distinta. Imagina cómo serías si hubieras nacido en Siria, o en Australia, o en Nigeria. ¿Cómo crees que serías físicamente? ¿En qué religión creerías? ¿Qué idiomas hablarías? ¿Cómo sería tu día a día? Piensa en la formación, el clima, la sociedad… todos esos factores afectan a cómo eres actualmente.

Quiero que te entre e la cabeza: nadie más ha vivido lo que tú, nadie ha pasado por lo que tú y nadie jamás será como tú. Por esa misma razón nadie sabe por lo que estás pasando y no deberían compararte.

No juzgues a un libro por su portada.

Eres único y eres increíble. Como decía Christina Aguilera, you are beautiful y no importa lo que digan los demás.

Descubre tu esencia: valórate

En cuanto sepas quién eres realmente no sucumbirás a las comparaciones. Defenderás a capa y espada tus ideales, tus acciones y tu vida sin que te afecte lo más mínimo las comparaciones que hagan sobre ti.

Saber quién eres y a dónde vas, saber cuál es tu pasión, saber cómo piensas y cuáles son tus hábitos hacen que te conozcas profundamente y son grandes pasos hacia la autorrealización.

La felicidad depende únicamente de ti y del punto de vista con el que mires la vida. Hay personas que intentarán arrebatártela, personas tóxicas. Por eso tienes que tener muy claro que eres único, que tienes tu camino y que tus sueños valen tanto como para seguir remando contra corriente. Además, si por el camino le haces ver a alguien que ir por ahí comparando no es saludable, le harás un favor a su desarrollo emocional 🙂

Si aún así hay personas cargadas de odio que se cruzan en tu camino y con ganas de hundirte, aquí te dejo mi técnica take-away para combatir sus palabras.

take awayMi técnica take-away
Cómo responder ante las comparaciones

1. Detecta el tono con el que te han hecho el comentario.

Muchas veces te echan en cara una comparación para simplemente hacer daño, no tiene ninguna razón de ser constructiva. Por ejemplo: “Vaya padre/madre/psicólogo/coach/médico/ingeniero/traductor… estás hecho” (se puede usar para cualquier profesión o rol). Muchas veces nos dicen esto como si tuviéramos todo el conocimiento del mundo y por tener una carrera tenemos la verdad absoluta. Entender que este “reproche” o contestación no te lo hacen de manera constructiva sino destructiva (nada bueno puede salir después de que te digan esto), te ayudará a ver la situación con perspectiva.

2. Expresa, de la manera más tranquila posible, que cada persona es única.

Así de sencillo, ni más ni menos, no hace falta que lo adornes más. Tú sabes que es verdad, el mundo sabe que es verdad. Si la otra persona no atiende a razones, es su problema. Defiende tu espacio, defiende tus derechos asertivos y sé fiel a ti mismo.

3. Analiza si emocionalmente te ha tocado ese comentario.

Lo más probable es que hayas sentido menosprecio, enfado, exasperación,… Todo son emociones relacionadas con la ira. Esto significa que te han sacado de tus casillas y han “entrado” en tu zona más íntima, han vulnerado tus límites. Descubre cómo evitar situaciones de este estilo en el futuro si después de un tiempo sigues recordando lo sucedido. Eso significa que te ha afectado más de la cuenta.

Espero haberte ayudado con este post a
1. Aprender que las comparaciones son odiosas, las haga quien las haga, y
2. Que nadie te puede ni debe quitar la felicidad.

Sigue persiguiendo tus sueños y me encantará leerte en los comentarios.