síndrome de la rana hervida

Hoy quiero comenzar con una historia. Y es que existe una forma muy curiosa de cocinar ranas

Si quisieras cocinar una rana, ¿cómo lo harías? Si la pusieras en una cazuela con agua caliente, saltaría fuera y desaparecería de tu vista antes de que te dieras cuenta.

Sin embargo, existe una forma mucho más retorcida. Consiste en poner una cazuela con agua tibia, un entorno cómodo para la rana, y poco a poco ir elevando la temperatura del agua (a fuego muy lento) para que la rana no se percate de la subida de temperatura… hasta que ésta acaba hervida.

El síndrome de la rana hervida

No te extrañes al leerlo, pues algo muy parecido nos ocurre a nosotros los humanos. Hay determinados sucesos que si ocurrieran súbitamente, nos alertaríamos y «saltaríamos», cambiando también súbitamente nuestro comportamiento. Sin embargo, como estos sucesos ocurren de manera paulatina y van subiendo su intensidad poco a poco, no nos damos cuenta de cuánto estamos aguantando hasta que estamos totalmente «hervidos» o, como es más común en nuestro lenguaje emocional, «quemados».

¿Puedes detectar alguno de estos sucesos en tu vida? Quizá las personas a tu alrededor se están aprovechando de ti poco a poco, hasta que acabas por perder el control de tu vida. Quizá llevas demasiado tiempo sin decir «NO» a algunas proposiciones. Quizá estés hasta arriba de preocupaciones a costa de tu tiempo libre. O quizá el agua a tu alrededor todavía no esté hirviendo, pero entonces la pregunta sería:

¿Cuánto más calor podrás soportar?

Todo esto tiene que ver con la apatía, ese estado que es veneno para nuestros sueños. También tiene que ver con nuestra percepción del mundo que nos rodea y con la manía de aferrarnos a nuestra zona de confort aunque ésta nos provoque dolor y malestar.

Pero no todo van a ser malas noticias, no te asustes, porque tengo una buena noticia para ti.

Nosotros no somos ranas, nosotros podemos saltar aunque el agua metafórica a nuestro alrededor esté hirviendo. Por eso te he preparado mi técnica take-away para dejar de ser una víctima y tomar las riendas de tu vida. Aquí te dejo los pasos a seguir.

blankMi técnica take-away:

Vence la apatía

1. Detecta cuál es tu agua.

Qué situación es la que te supera, la que te «quema». Es fundamental que detectes cuáles son tus aguas conflictivas y cómo te afectan. Al igual que para detectar las personas tóxicas,  necesitas primero identificar tu conflicto,  identifica tu olla. ¿Qué te quema? ¿Qué te saca de tus casillas? ¿Qué te está anulando como persona y como profesional?

2. ¿Podrías saltar?

Si es así, ¿Cómo sería ese salto? ¿Qué necesitarías para saltar? Este paso es importante porque no todas las personas quieren cambiar, no todas quieren asumir el riesgo de vivir plenamente. Porque querer vivir plenamente requiere esfuerzo, requiere constancia y requiere confianza en uno mismo. La pregunta es, ¿puedes seguir aguantando que el agua se caliente más o ya estás al límite? Si es así, salta.

3. Hazlo. Salta.

La apatía se confronta actuando. No mueras en vida, no seas un zombie. Salta de la olla y comienza a tomar las riendas de tu vida. No te conviertas en un espectador, sé el protagonista. ¿Qué vas a hacer para cambiar tu situación? Define con pelos y señales tu plan de acción que te llevará al éxito.

Aunque de todas maneras, lo inteligente emocionalmente sería saltar antes de que el agua de nuestro alrededor esté hirviendo. Si sigues esos pasos, voilà, volverás a ser el dueño de tu vida.

Y si te ha gustado este post y quieres pasar a la acción, te recomiendo mi guía 4 técnicas infalibles para dominar tus emociones. Ahí descubrirás mis técnicas take-away más potentes para cambiar tu estado emocional en menos de 5 minutos.

No esperes más y apúntate aquí debajo para recibir mi documento.

27 Comentarios

  1. Excelente articulo. los demas temas se ven de mucho interes, los seguire revisando uno a uno. milg racias

  2. Saludos Ana
    Me encanta la forma tan profesional que llevas tu trabajo. Es de mucha ayuda.Sigue adelante. Feliz Año 2018 y un abrazo con muchas bendiciones a todos.

  3. Hola Ana,soy Roberto, está información es fantástica, estoy también buscando la manera de dominar mis pensamientos y emociones para tener una vida excelente para mi y los que me rodean,estoy escribiendo aquello que puedo identificar que me auto frena,después que leí lo que escribiste y me doy cuenta que tengo mucha información que no sabía que ahí está para ser como quiero, mil gracias!

  4. Hola, lo he leido y tambien me ha lkegado. Yo estoy buscando respuestas con videos de internet, libros de autoayuda, conferencias, buscando respuestas, creyendo que yo estoy mal por no valorar la vida que tengo. Que si la cambio me arrepentire a los dos dias. Miedo. Hoy lees esto, y al dia siguiente lees que cuando te falta es cuando lo valoras, y adi tira millas….cuando estas a punto de saltar, sale otra informacion de: todos somos espejos, lo que no te gusta de ti, lo ves reflejado…y tira millas.. cuando estas a punto de saltar….

  5. El método de la rana, yo aguanté el agua hirviendo mucho tiempo, porque no sabía decir que NO, por mucho que me esforzara para decirlo no me salía, hasta que mi paciencia a lis 40 años de edad llegó al limite, y creo que tardó bastante, ya que me perjudicó mucho en la vida el no saber decir NO, tanto en la familia como con las amistades. Pero ya salté: más vale tarde que nunca, no crees Ana!!!

  6. Hoy, después de tener tu minucurso en mi correo decidí empezarlo y todas las lecturas me parecen increíblemente acertadas tanto así que no he parado las clases. Muchas gracias por este contenido.

  7. Una fantástica historia que nos deja una lección muy clara y es que a veces es fácil caer en el conformismo e ir permitiendo pequeñas fallas que parecen insignificantes, pero que al paso del tiempo y después de cierta acumulación traen caos a nuestra vida. Lo mejor es estar muy atentos a todo lo que nos ocurre y hacer los cambios pertinentes.

  8. Hola Ana. Me encantó tu artículo y por circunstancias de la vida he sido la rana quemada. Que bien que me ayudas a reflexionar y ya estoy en el camino para ordenar y reelaborar mi plan de acción. En realidad lo he escrito y revisado durante muchos años pero NO He ACTUADO y por eso me queme!!!. Gracias. Tus reflexiones me invitan a ACTUAR.

  9. Hola Ana, muchas gracias, hasta este año me siento liberada de ciertas personas, la verdad es que nunca me vi como una rana, pero si he de ser sincera me toco saltar y no pienso regresar, tengo la tendencia a darme por completo a cualquier faceta de mi vida, pero ya es tiempo de cambiar.

    Gracias, la hice por años de rana y ahora es que me estoy adaptando

  10. Hola Andrés, gracias por tus palabras.

    Es facilísimo acabar como la rana, como bien dices, cuando estás en un trabajo que medio te gusta o no te gusta nada pero ganas lo suficiente como para mantener a tu familia. Sin embargo, ¿es felicidad? ¿Es vida plena? No lo creo. En mi blog hablo de vivir plenamente, de gestionar las emociones y aprender de ellas, y estoy segura que en esa situación las emociones te están gritando desde dentro «DESPIERTA, ESTÁS TIRANDO TU VIDA».

    Estamos en esta vida para ser felices, lo tengo clarísimo. Si no, apaga y vámonos 😛

    Gracias por suscribirte, espero que te guste el minicurso 🙂

    Un abrazo

  11. Hola Ana
    Llegué a este artículo por una recomendación de Edu Serrano, disfruté leyéndolo. 😀

    La historia de la rana ya la había oído hace algunos años, aunque la había olvidado.
    Es cierto que a veces caemos en situaciones que nos «queman» de una forma tan lenta, que no nos damos cuenta; pero a veces, somos nosotros mismos los que nos ponemos es esa situación, pensando que podremos salir antes de que «el agua se caliente demasiado».

    Por ejemplo, muchas personas aceptan empleos que saben que no disfrutarán, pensando que estarían ahí solo «hasta encontrar algo mejor», pero la mayoría acaba atrapada: la aparente seguridad de un empleo (que no disfrutan) que paga las tarjetas de crédito, los gastos de la casa, los juguetes de los hijos, etc, se vuelve su zona de confort, y para cuando se dan cuenta, ¡están hervidos!

    Lo digo porque caí en una situación parecida hace un tiempo, ahora estoy trabajando para expandir los límites de mi zona de confort.

    PD. Tu guía para gestionar emociones se ve muy interesante, me suscribo a tu blog.

  12. Hola Andrea.

    Pongo el ejemplo de la rana, pero cuántos de nosotros vamos hervidos por la vida… ¡Y no reaccionamos!

    Me alegro que te hayan gustado mis artículos. Tu blog también es genial. Un abrazo

  13. Hola Ana!
    He leido varios de tus articulos y tengo que decirte que me encantan.
    Especialmente este me ha llegado hondo porque me he sentido identificada con la pobre rana jeje. Cuando en la vida continuamos con algo simplemente por inercia acabamos así, QUEMADOS!
    Gracias Ana. Me has aportado un extra de motivación

  14. Hola Rocío.

    Gracias a ti por tus palabras.
    Es cierto que puede pasarnos a todos alguna o algunas veces en la vida, la clave está en darnos cuenta, detectar esas situaciones que nos queman y actuar.

    Espero que mi tecnica take-away sirva a más de uno/a. 😉

    Un abrazo.

  15. Excelente el artículo y las reflexiones complementarias, realmente si uno se detiene a reflexionar todos hemos pasado por ese estado en algún momento de nuestras vidas, la apatía el conformismo, el qué dirán, entre otros nos llevan a entrar en este síndrome y no tenemos que esperar a que algo grave o fuerte nos suceda para reaccionar.
    Gracias nuevamente por compartir tus artículos que son de gran ayuda para muchas personas.
    Saludos
    Rocío

  16. Hola Mariano, siempre es un placer verte por aquí 😉

    Lo que planteo es una situación muy común que a todos nos ha podido pasar alguna vez en nuestra vida, el problema viene cuando esto lo generalizamos a toda nuestra vida y nos sentimos víctimas del destino y pensamos en conspiraciones contra nuestra persona.

    Todo lo que tú has escrito da que pensar… ¿realmente tenemos que esperar a que nos dé un chungo gordo (un ataque de pánico o similares) para reaccionar? No, aprendamos a reaccionar antes.

    Gracias por tu experiencia, creo que es bastante reveladora para los demás.

    Un abrazo.

  17. Hoy en día vivimos mucho tiempo bajo ese efecto «Zombie»
    Parecería ser que tiene que ocurrir algo grave para despertarnos del letargo.

    Siete años atrás era una persona extremadamente ansiosa. Vivía apurado. Trabajaba 12 horas por día y no me daba lugar para un descanso. En apariencia la situación era soportable hasta que un día exploté y terminé con ataques de pánico. Y viendo en retrospectiva tuvo que ocurrir algo serio para que yo realice el cambio y tome las riendas de mi vida.

    El enfoque del artículo y la comparación con la rana me pareció muy interesante. Creo que se pueden aplicar a distintas situaciones cotidianas donde estamos como «esa rana» y no nos damos cuenta.

    Puede ser cuando estamos rodeados de alguna persona tóxica, puede también pasar en el trabajo con nuestro jefe o bien en una situación que estamos a disgusto y la vamos soportando año tras año (hasta que un día no aguantamos más)

    Por eso la pregunta de ¿Cuánto más calor podrás soportar? Me pareció genial!

    Felicitaciones Ana por el Blog,

    Saludos,
    Mariano

  18. Hola Cristian.

    Muy buena la reflexion de Steve Jobs, y es que vivir una vida apático es como no vivirla.

    Siempre es buen momento de cambiar, plantarte y decir «por aqui ya no paso». Si no te valoras lo suficiente como para cambiar de estilo de vida, mal vamos.

    Gracias por tus palabras. Un saludo

  19. Enhorabuena por la entrada, Ana. Sencillamente genial.Es cierto que, en ocasiones, tendemos a soportar situaciones por el simple hecho de estar en unas determinadas circunstancias. Si viésemos esas circunstancias desde afuera, sin ninguna duda diríamos que no las aguantaríamos. El problema, como dices, es la apatía; la falta de valor. Como dijo Steve Jobs en su famoso discurso en Stanford, debemos mirarnos al espejo cada día y preguntarnos si la vida que llevamos es la que queremos llevar. Y si la respuesta es no durante demasiados días, debemos tener el valor de cambiar.

    De nuevo, muchas gracias Ana.
    Un abrazo enorme.

  20. Muchas gracias Ángel.

    Me alegro que te haya hecho reflexionar, pero recuerda, el cambio está en la acción. Si no pones en marcha acciones distintas, no habrá resultados distintos.

    ¡Un saludo!

  21. Hola Ana.

    Está genial esa historia sobre la rana. Creo que es una excelente ilustración y explicación sobre esta situación que muchos enfrentamos a diario.

    A veces el no saber decir «no» a tiempo nos hace terminar en la cazuela sin darnos cuenta. Especialmente cuando son personas tóxicas las que están influenciándote a quedarte ahí adentro. Es importante identificar esos factores y actuar a tiempo, antes que sea muy tarde. Y no tener miedo de hacerlo, aunque a otros no le agrade nuestra decisión.

    Gracias por el artículo. Me ha hecho reflexionar y recordar la importancia de saber decir «no» en su momento.

Dejar respuesta

Por favor, déjame tu comentario
Por favor, escribe tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.