En esta entrevista de emoción con acción en BeFullness te traigo a Marc Oliveras que te contará cómo su experiencia en Londres, que en un inicio fue para adquirir experiencia y mejorar su nivel de inglés, se convirtió en una pesadilla. Encontró trabajo en un McDonald’s y el resto de los acontecimientos le harían pasar una etapa en su vida que le ayudaría emocionalmente más adelante.

¿Quieres leer su historia? Aquí te la dejo.

 

Mi experiencia en Londres o cómo aprendí a conocerme emocionalmente

-¿Cómo empezó todo esto de viajar a Inglaterra y mejorar tu inglés?

Estudié ingeniería informática en la universidad cuando tenía 18 años. A pesar de tener algunas buenas calificaciones, tengo que admitir que a mi no me gustaba nada ir a la escuela: Deberes, exámenes y trabajos eran un castigo para mi. Después de graduarme trabajé en una consultora informática durante 2 años como programador Java y no me gustó mucho la experiencia porque era un trabajo difícil y mal pagado.

Luego me vino a la mente la brillante idea de viajar a un país extranjero durante un tiempo como reto personal, porque estaba bastante harto de vivir siempre en España (Barcelona). Después de pensar cual podía ser el país destino, se me ocurrió que el Reino Unido (Londres) podía ser una buena opción, porque me podría servir para mejorar mi nivel de inglés, además de estar muy cerca de España.

Por aquel entonces tenía 26 años. Sabía que tenía que mejorar el inglés antes de viajar, así que me apunté a un curso del inem de inglés de 200 horas. Paralelamente estudiaba inglés en mi casa escuchando todo tipo de canciones y tratando de entender lo que decían con ayuda de la letra. Cuando creí sentirme listo con ese idioma, preparé las maletas, reservé un billete con Ryanair y me fui a al Reino Unido, con destino Londres.

-¿Cómo empezó tu experiencia allí? ¿Qué fue lo primero que hiciste?

Cuando llegué Londres desde el aeropuerto de Luton, era ya de noche, así que tenía que encontrar alojamiento rápidamente. Fui a uno muy céntrico que me valió unas 30 libras la noche ¡en un dormitorio de 6 personas!

El día siguiente busqué alojamiento en otro sitio más barato y fui a parar a un hostal de la zona 2 de Londres donde valía unas 10 libras la noche compartiendo la habitación con 8 personas. La habitación era pequeña y mal ventilada y, para más inri, ¡había una ducha dentro de la habitación!

Los días siguientes me compré un móvil con una compañía inglesa (T-mobile), compré una tarjeta Oyster (para poder viajar en transporte público), solicité el National Insurance Number por teléfono (que era imprescindible para poder trabajar en el Reino Unido) y abrí una cuenta bancaria en el Lloyd’s Bank.

-Ya tenías lo principal, pero te faltaba el sustento económico. ¿Qué hiciste para encontrar trabajo?

Ahora tenía que encontrar trabajo como sea, sino me iba a arruinar con el alojamiento. Primero repartí currículos en papel a muchos hoteles y fue todo un fracaso, porque nadie me llamó. Luego probé de mandar currículos por internet. Como cometí el error de no llevarme el ordenador portátil tuve ir a locutorios para poder navegar. Mandé el currículo a muchos sitios y el único que tuve suerte fue el McDonald’s (conseguí el trabajo en unas 3 semanas desde que llegué a Londres).

-Supongo que pasaste alguna entrevista o similar…

Me llamaron rápidamente para una entrevista en la central y me citaron ese mismo día en el McDonald’s de destino para una segunda entrevista. En menos de una semana me comunicaron que había sido seleccionado. ¡Qué ilusión! Yo que me sentí afortunado de conseguir trabajo allí y resultó ser una de las peores experiencias laborales de mi vida. Los jefes trataban al personal con desprecio y órdenes. Vinieron muchos españoles en ese McDonald’s y todos se iban a las pocas semanas (o días) porque el ambiente laboral dejaba mucho que desear. ¡Y yo aguanté allí más de 1 año! Imagínate.

-¿Cómo era tu trabajo allí? Cuéntanos

Al principio me pusieron a trabajar en la caja, y tuve unos problemas grandiosos con el inglés porque ¡no conseguía entender lo que decían los clientes! Lo que decían me sonaba a chino. A los 2-3 días me cambiaron de lugar y me pusieron a trabajar en la cocina. Ya mi primer día de trabajo me dijeron que “si no era capaz de hacer un BigMac no tenemos ningún uso para ti”.

-Eso desmorona a cualquiera, sin embargo tú seguías resistiendo. ¿Qué ocurrió entonces?

Era un ambiente muy estricto y todo lo decían con órdenes y más órdenes. Y como los españoles no vamos de ese palo, tuve conflicto con varias personas. Un día me largué a mi casa sin más porque un árabe no paraba de darme órdenes y gritarme. Me pasaron muchas más cosas en ese McDonald’s. Los jefes me llegaron a decir cosas como que “necesitaba tener cerebro”, que “no sabía barrer bien” o que “no sabía cómo atender a los clientes”.

Un mes después de entrar al McDonald’s, ¡conseguí otro trabajo! Se trataba de un hostal situado en la zona 1 de Londres. El hostal ofrecía alojamiento y 20 libras semanales a cambio de 20 horas de trabajo por semana. Mi misión era limpiarlo: hacer las camas, hacer la colada, barrer el suelo, pasar la aspiradora, etc. Compartí habitación con otro español, que también limpiaba el hostal. Limpiaba el hostal por las mañanas (de 9 a 12) y por la tarde trabajaba en el McDonald’s. Así pues, estaba todo el día ocupado, ¡y hasta pude ahorrar dinero! Ocasionalmente fui a tenis a jugar con los amigos en una pista que había cerca del hostal.

-Y pasó el tiempo y tú seguías en Londres. ¿Qué hiciste después?

El marzo del siguiente año encontré un trabajo por internet como census collector, que se trataba de ir a las casas a contar la gente que vivía en Londres. Era un trabajo temporal (duraba solo un mes), bastante bien remunerado, y tuve que pasar varios exámenes online para acceder a este puesto. A los que superamos las pruebas nos reunieron un día en un hotel para explicarnos detalladamente lo que teníamos que hacer. Lamentablemente, debido al inglés, ¡no me enteraba de nada de lo que decían! Y la gente se dio cuenta de ello, porque me hicieron preguntas que no pude responder.

Justo después de hacer esta entrevista tuve otra muy cerca del hostal donde vivía para trabajar como cajero en una tienda de sushis. Era la oportunidad perfecta para dejar el trabajo del McDonald’s. Pero al final les dije que estaba pendiente de que me llamasen del trabajo del census. Luego en casa me arrepentí de lo que les dije, porque el census era solo un trabajo temporal, mientras que el trabajo de los sushis era a largo plazo. El día siguiente volví a la tienda para decir que sí estaba interesado en el puesto pero ya era demasiado tarde, porque habían cogido a otra persona. Encima, nunca llegué a trabajar en lo del census, porque mi nivel de inglés no era adecuado.

-Estabas en un callejón sin salida aparente. Querías dejar McDonald’s pero no encontrabas otra cosa. ¿Qué hiciste?

Quería dejar el trabajo del McDonald’s como fuese, así que seguí buscando trabajo y me apunté para trabajar en Hilton Hotels como recepcionista. Me llamaron para la entrevista, y éramos varias personas candidatas al puesto. Nos hicieron una prueba de rol que consistía en escoger qué objetos nos llevaríamos al espacio a modo de supervivencia. No conseguí superar la prueba debido a, como te puedes imaginar, a mi nivel de inglés.

Días después me apunté a una agencia de extras y contactaron conmigo para trabajar ¿Sabes cuando? Nada más ni nada menos que el 29 de abril del 2011, día de la boda de Prince William y Catherine Middleton. El trabajo era muy fácil: repartir banderines a la gente de la calle. Estuve como 3 horas andando por las calles de Londres repartiendo banderines, y me pagaron 60 libras por este trabajo. Fue muy divertido y nada estresante. Además, no necesitaba saber inglés.

-Pero luego trabajaste en otros sitios…

Seguí con el trabajo del hostal y McDonald’s hasta junio, hasta que decidí cambiar el trabajo del hostal por otro en el que ayudaba personas con discapacidad. El trabajo incluía alojamiento en una casa con otros chicos y chicas que, como yo, ayudaban a otras personas. Nuestra misión era ayudar a diferentes personas a realizar sus actividades cotidianas: llevarles al supermercado, ayudarles a cocinar, jugar con ellos, etc. Fue una experiencia muy enriquecedora. Un día llegué tardísimo al trabajo porque algún chorizo me había robado la bicicleta que dejé en la calle la noche anterior. Al cabo de un mes los jefes me dijeron que no podía continuar con ellos debido a mi nivel de inglés. Y lo entiendo perfectamente, porque hubo muchas veces que no conseguía entender a las personas que ayudaba. También hubo una reunión general con varios jefes y no entendí nada de esa reunión.

El día siguiente me fui a alojar a otro hostal del centro de Londres, donde compartía habitación con otras dos personas. Luego un chico me dijo que se impartían clases gratuitas de inglés en una determinada academia. Eran gratis porque se trataba de profesores en prácticas. A partir de ese día, fui cada día a esas clases. ¡Me divertí y aprendí muchísimo!

En el McDonald’s conocí a un español que me dijo de compartir habitación con él en una casa. Acepté porque en el hostal donde estaba viviendo pagaba unas 100 libras semanales, y para mi esa cantidad era mucho. Mis últimos meses en Londres los pasé en esa casa. Me valió 270 libras mensuales, compartiendo habitación con el español. Aproveché para apuntarme a un gimnasio de la zona, donde acudí regularmente a entrenar. También me apunté a clases de inglés pagadas por la mañana pensando que mi nivel de inglés mejoraría y nada, que fue tirar el dinero, porque después de 4 meses en esa academia salí hablando inglés tan mal que cuando entré. Y me dejé una pasta gansa…

-Y mientras tanto seguías mejorando tu nivel de inglés, aunque no estuvieras emocionalmente cómodo.

Yo veía bastante la televisión en Londres. Me gustaba especialmente un programa de preguntas y respuestas llamado The Chase que se emitía por ITV. Descubrí una web  donde se podía conseguir tickets para asistir como público en tus programas favoritos, de manera completamente gratuita. Así que me apunté a The Chase, y fui como público a este programa. La experiencia fue inolvidable. Repetiría sin ninguna duda.

-¿Cuándo decidiste poner punto y aparte a tu experiencia allí? ¿Qué ocurrió?

Un buen día le dije al gerente del McDonald’s que lo estaba pasando mal, pero él, en vez de preocuparse, se hizo como el sordo. A pesar de quejarme, seguí teniendo problemas. Hubo otro que me dijo que yo no le caía bien a nadie. Él me daba órdenes de cualquier manera y yo estaba harto de esta situación. Finalmente, en septiembre, me marché del McDonald’s porque ya quería regresar a España. ¡Qué alivio no tener que trabajar nunca más allí!

-¿Qué sacaste de toda esa experiencia?

La experiencia de Londres contada es solo un resumen de lo que me sucedió. Esta experiencia me sirvió para hacerme más fuerte emocionalmente y ganar mundología. Además, después de trabajar en el McDonald’s los acontecimientos negativos me afectan poco. También me sirvió para darme cuenta que mi nivel de inglés era una auténtica basura y que tenía que mejorar muchísimo. De hecho, ya en España, fui a una entrevista para trabajar en Ryanair y, aunque pasé la prueba escrita de inglés, no superé la prueba oral.

Ahora tengo 32 años y en mis ratos libres estudio desarrollo web por mi cuenta y mi objetivo ser un freelance autónomo y no trabajar nunca más en ninguna empresa. Me doy cuenta que aprendo lo que quiero muy rápidamente porque yo quiero, no porque alguien me lo impone. Creo firmemente que las cosas cuando alguien te las impone u ordena no se hacen bien o de buena gana.

Las acciones tienen que venir de uno mismo.

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