INTELIGENCIA EMOCIONAL

 

Hace años la literatura psicológica giraba en torno al estudio de la inteligencia. Después de muchos estudios nació el concepto de Cociente Intelectual. ¡Habían descubierto cómo medir la inteligencia! Los investigadores reunieron una serie de variables que ellos consideraban que representaban la inteligencia y diseñaron tests. Muchos de ellos aún se usan hoy en día. Sin embargo hoy te quiero hablar de lo erróneo que es seguir pensando en el cociente intelectual como si fuera la biblia de las inteligencias. Hoy te quiero hablar de la inteligencia emocional.

¿Cómo medían la inteligencia?

A principios del siglo XX, los psicólogos A. Binet y T. Simon diseñaron los primeros test de inteligencia. El resultado de todos los factores daba como resultado el Cociente Intelectual (IQ como se conoce mayormente, en alemán). Se usaban para medir la inteligencia de los niños y compararlos.

¡Qué idea! Entonces pensaron ¿Por qué no hacemos test de inteligencia también para adultos? Servirían para evaluar desempeños, los podríamos usar incluso en procesos de selección para determinar qué candidato es mejor para el puesto de trabajo en cuestión.

El concépto erróneo de cociente intelectual como verdad absoluta

La polémica no tardó en llegar. Las variables que se usaban en los test para medir la inteligencia eran sólo variables cognitivas (memoria a corto plazo, lógica, cultura general, orientación espacial…). Vamos, que si no sabías leer ni escribir sacabas un 0 en Cociente Intelectual. ¿Eso significaba que no eras tan listo como otro que sí sabía leer y escribir?

Comenzaron a salir más variables, pero todas relacionadas con la lógica, matemáticas y cálculo. Que fueras muy apto en esas áreas sólo significaba que eras inteligente en ellas, no inteligente en otras áreas también muy útiles para la vida.

Te pregunto. ¿Es más inteligente alguien que sabe hacer multiplicaciones con decimales de memoria pero no sabe mirar a los ojos a una persona cuando habla? ¿O quizá es mejor saber empatizar con las personas a tu alrededor pero teniendo una baja capacidad de lógica numérica?

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Muchos de vosotros habréis pensado que es más inteligente lo segundo. Ahora quiero presentaros el concepto de inteligencias múltiples.

Inteligencias múltiples

A finales del siglo XX, el psicólogo H. Gardner habló por primera vez de las inteligencias múltiples en contraposición a la idea del IQ (Cociente Intelectual). Gardner definía de otra manera la palabra “inteligencia”. Él la definía como:

“La capacidad mental de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” Howard Gardner

De esa forma, podía recoger como inteligencias aspectos que no se habían tenido en cuenta hasta ahora. Desde ese momento, se diferenciaron las inteligencias dependiendo a si era:

Inteligencia

Inteligencia lingüística o verbal
Inteligencia lógica o matemática
Inteligencia espacial
Inteligencia musical
Inteligencia corporal y kinestésica (movimiento)
Inteligencia intrapersonal (inteligencia emocional).

 

Inteligencia emocional: un nuevo concepto

Por inteligencia emocional se entiende por el manejo adecuado de las emociones, su conocimiento y su correcto uso tanto personal como interpersonal (hacia ti mismo y hacia los demás). El conocer tus propias emociones, reconocerlas en los demás y actuar en consecuencia de manera asertiva, eso sí lo llamo yo ser inteligente.

Además, esta inteligencia es esencial para la vida. A lo mejor no te cuesta la vida saber una multiplicación con decimales, pero sí que te va la vida en saber expresarte y pedir a los demás de manera adecuada. También es importante conocer qué te gusta, cómo lo expresas a los demás y cómo avanzas en la vida.

¿No queremos todos perseguir nuestra felicidad? Pues primero tenemos que conocer cómo expresamos esa felicidad, cómo la obtenemos, qué tenemos que hacer para obtenerla.

Desarrollando la inteligencia emocional

Educar nuestra inteligencia emocional es algo que se encargan las familias. En la escuela (al menos estos años) no está en los libros de texto. Tenemos que aprender a dar las gracias, abrazar, besar a las personas que queremos y darles afecto. Además, debemos aprender a reaccionar de manera apropiada a provocaciones y vejaciones, y a conocer nuestro miedo que de tanto nos protege.

En este blog hablo mucho de emociones, porque considero que es la llave de la felicidad y del autoconocimiento. Si no nos conocemos a nosotros mismos acabaremos siendo copias de otros. Y no hay nada más triste que morirse uno sin haberse realizado personalmente.

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