Young alone girl feeling sad

La muerte está ahí, aunque no queramos verla o no queramos afrontarla. Sin embargo, no estamos solos y la mente nos ayuda a afrontar estas situaciones. Para prepararnos ante la muerte o para superar la pérdida de un ser querido, las distintas fases del duelo es lo que nos ayuda a pasar página. Ven, te cuento más sobre el duelo para que conozcas cómo funciona y poder ayudarte a ti y a otros.

Qué es el duelo

El duelo se refiere al proceso mental y psicológico que hacemos las personas para asumir una pérdida. Esta pérdida puede ser la muerte real y física o ante una pérdida psicológica.

Podríamos decir que el duelo es el bálsamo emocional. Es como una herida, el bálsamo no hace que la herida desaparezca como si no hubiera pasado nada. El bálsamo la sana y dejará una cicatriz que ya no duele pero te recuerda lo que ocurrió.

El duelo es lo que necesitamos para pasar página de una vez por todas y seguir con nuestra vida. Sería un punto y aparte en nuestro relato vital.

Situaciones donde aparece el duelo

El duelo puede aparecer ante la muerte de un ser querido, la mascota de la familia o ante nuestra propia muerte. Aunque también puede aparecer ante cualquier pérdida: perder el trabajo, perder a tu pareja, perder un amigo…

O incluso ir más allá y aparecer ante una mudanza de ciudad, ante un incendio que queme tu casa o ante un viaje que te hacía mucha ilusión y que se cancela. Cualquier pérdida lo suficientemente grande emocionalmente, puede generar un duelo.

Fases del duelo y las etapas para superar la pérdida

Fases del duelo

Se dice que un duelo tiene una duración relativa y depende de la pérdida. No es lo mismo perder a una pareja de vida que perder un empleo. Sin embargo, se suele decir que el duelo por la muerte de un ser querido puede durar en torno a 1 año. Para casos de duelo simbólico, 3 meses podría ser una indicación útil.

Ten en cuenta que cada persona puede vivirlo más intensamente que otra, pero en definitiva debería de llegar a la conclusión el duelo. Un duelo no resuelto puede generar problemas emocionales en la vida personal, social y profesional de la persona.

Hay varias fases por las que se pasa y, aunque unas son más tarde que otras, se puede saltar hacia atrás si la herida vuelve a abrirse.

Shock

Esta fase puede aparecer o no. Normalmente aparece cuando la pérdida o la muerte ha sido repentina e inesperada.

Negación

La persona que sufre el duelo puede negarse a aceptar que la otra persona se ha ido y no la verá nunca más. Esta fase puede acompañarse de frustración, llanto o incomprensión.

Ejemplo: “pero no puede ser, si lo vi ayer y parecía tan sano”, “hasta que no lo vea no me lo creeré”,etc.

Enfado o ira

Cuando asumimos que la pérdida es real (pasamos la fase de Negación), entonces puede surgir en nosotros un sentimiento de enfado o ira. Puede ser enfocada hacia la persona que se ha ido o bien si ha sido un asesinato o un accidente, buscamos culpables. Nuestra mente busca constantemente “algo” o “alguien” a quien culpar por la muerte de la persona que estamos haciendo el duelo.

Ejemplo: enfado hacia el jefe por echarme, hacia la sociedad, hacia los terroristas, hacia el gobierno, hacia la otra persona con la que se ha ido tu expareja…

Negociación

Cuando intentamos volver a la situación anterior por cualquier medio, intentando incluso hacer viejos hábitos o rutinas para recordar o tener presente a la otra persona. En cierta manera es como volver a la parte de negación pero aceptando que hay algo que ha cambiado, aunque no queremos aceptarlo del todo.

Ejemplo: cuando tu pareja te ha dejado e intentas recuperarla por cualquier medio, cuando buscas ritos o información de cómo hacer volver a la otra persona, cuando te agarras a un clavo ardiendo por saber dónde está o cómo está…

Ojo, este paso es delicado terapéuticamente. Hay que dejar ir a la persona, hay que cerrar la herida. Agarrarse a cualquier esperanza solo hace que la herida siga abierta. Cuidado con espiritismo, ocultismo y demás que te prometa que puede hacer volver a tu ser querido.

Tristeza o depresión

Asumes la pérdida, pero duele. Duele mucho. Lloras, te aislas, te evades… Esta etapa es muy necesaria a nivel cerebral porque hay que transformar todas las conexiones neuronales que nos recuerdan el pasado. Es importante esta fase y puede ser la más larga, así que hay que tener paciencia.

Ejemplo: cuando llega la primera navidad o el primer cumpleaños donde “no está la otra persona”, cuando regresas a un lugar importante para vosotros, cuando ves una foto o te hablan de él/ella…

Aceptación o Superación

Ha pasado el tiempo suficiente, el tiempo ha curado las heridas y el duelo se ha concluido. La pérdida se asume, pero la vida sigue y hay que vivirla. No puedes determinar tu futuro por un suceso del pasado. Sirve centrarte en las personas que aún siguen aquí: hijos, familiares, amigos… Apóyate en ellos para salir adelante.

Tipos de duelo y formas en la que puedes vivirlo

Tipos de duelo

Hay varias formas de vivir un duelo. Puede darse antes de que ocurra, puede darse justo después o mucho tiempo después.

Duelo anticipado

Éste ocurre cuando la muerte o la pérdida va a llegar en un futuro. Por ejemplo, cuando te diagnostican a ti o a un familiar una enfermedad terminal, cuando te avisan que te van a echar del trabajo o cuando sabes que una pérdida o muerte es inminente.

Este tipo de duelo ocurre así para anticiparnos precisamente al dolor y la pérdida. Está asociado a los cuidados paliativos.

Duelo (normal)

El que sucede a la misma vez que la pérdida y como consecuencia de ésta. Se podría decir que es el que, en tiempo, sucede simultáneamente y es la respuesta natural de nuestra mente para asumir la muerte o pérdida de un ser querido.

Duelo retardado o pospuesto

Cuando la persona no realiza el duelo en el momento que debería (o bien antes de la muerte de un familiar o como consecuencia de ésta). En este caso, el duelo puede producirse meses o años después, incluso puede desencadenarse por un evento de alta carga emocional. Si ves que ante una pérdida “pequeña” la persona experimenta un duelo desproporcionado, puede ser porque haya pospuesto un duelo en el pasado y ahora es cuando esté saliendo toda esa energía.

Cómo tratar a una persona que está pasando un duelo

Es importante saber que el duelo es algo muy personal e íntimo, es un cierre emocional ante una conexión profunda con una persona (o algo que percibimos que tiene gran valor).

Te dejo estos consejos para acompañar a una persona que está pasando un duelo, o incluso si es tu caso:

  1. Acompaña a la persona, dale tu apoyo y afecto. Cuando alguien ha sufrido una pérdida, sentir a sus seres queridos cerca es fundamental.
  2. No hace falta hablar, con que digas “aquí estoy” es muchas veces más que suficiente. Si te ofreces para lo que necesite, que sea de corazón, porque así lo sientes.
  3. No hay que culpar o criticar a una persona por sentir duelo ante una pérdida que para nosotros no es tan grande. Como has visto, es posible que esa persona esté experimentando un duelo retardado.
  4. Permanece cerca pero no encima. Estas personas pueden
  5. No intentes forzar el avance de un duelo.
Duelo y sus fases
Cómo saber si has cerrado un duelo o si aún te quedan fases por pasar

¿Cómo saber que has cerrado el duelo?

Cuando piensas en esa persona y ya no te invade la tristeza absoluta o la ira. Cuando lo recuerdas con cariño pero no levanta viejas heridas. En ese momento podríamos decir que has cerrado ese episodio aunque siga formando parte de ti.

Si detecas que estás atascado en alguna de las fases del duelo o bien necesitas ayuda para superar una pérdida, un psicólogo te acompañará sin juzgarte y te podrá hacer el camino un poco más llevadero. Reserva con el equipo de BeFullness una sesión, te atenderemos personalmente.

Foto de cottonbro & Dương Nhân en Pexels

2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Lo bueno es que estamos perfectamente provistos de las herramientas para afrontarlo (por muy duro que sea). Esa tristeza nos ayuda sin duda.

    ¡Un abrazo y gracias por pasarte!

  2. Gracias por este estupendo articulo, la perdida de un ser querido siempre nos deja huellas aunque la aceptación de nuestro dolor es la mejor cura para nuestro sufrimiento.

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