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Cómo me ha ayudado la inteligencia emocional en mi vida

Este post es un testimonio acerca de cómo la inteligencia emocional puede ayudar en tu desarrollo personal y profesional. No lo he escrito yo, lo ha escrito Marián Amigueti una alumna de mi curso Bienestar Emocional.

A todos mis suscriptores y clientes les ofrezco la posibilidad de escribir en mi blog para contar sus experiencias emocionales. Si quieres hacer como Marián y escribir un post para Be Fullness, visita este enlace.

¡Disfruta de su testimonio!

la inteligencia emocional

La historia de Marián, del desarrollo emocional al desarrollo profesional

Desde que recibí el correo de Ana Vico en el que nos invitaba a escribir sobre nuestro testimonio, la idea de escribir un artículo para vosotros se empezó a fraguar con fuerza. Aún no tenía claro cómo iba a hacerlo, ni cómo iba a formularlo. Las ideas que se me ocurrían, no me parecían lo suficientemente buenas y las iba descartando. Me resultaba tan complicado expresar con palabras lo que quería contar…

Ha sido ahora en estos días de sosiego, cuando he conectado con mi intuición, he hecho mi balance personal de 2015 y lo he visto claro. Después de todo lo que me ha pasado este año, aquí estoy, fortalecida y llena de energía y quería compartirlo con vosotros.

Mi historia, cómo pasé de la tristeza y los miedos a vivir feliz y segura

Hoy os contaré algo muy personal para que veáis la importancia que tiene para mí la inteligencia emocional. Este 2015 ha sido un año mágico y, al mismo tiempo, trágico para mí. Arrancó con dureza y hostilidad. Llevaba cerca de un año arrastrando miedos e indecisiones, un secuestro emocional continuo. Y dejándome llevar. La pereza y los miedos me consumían por dentro.

Por si fuera poco, me aferré por completo a una esperanza que nunca llegó. Puse todo mi foco y mi ilusión en un proyecto futuro que se desvaneció. Cuando ya parecía que llegaba a la ansiada meta, todo mi Universo se derrumbó. El bebé que esperábamos sufría una cardiopatía severa y las posibilidades de que sobreviviera eran mínimas. Fue un jarro de agua helada. Acabábamos de volver de pasar los Reyes con nuestras familias. Lo que menos podíamos esperar en ese momento era algo así. Al cabo de unos días de muchas pruebas y consultas, mi marido y yo tomamos la decisión más difícil y desgarradora que la vida nos había  planteado. Fue un trance muy difícil al que se añadía que acababa de dejar mi valiosa estabilidad laboral para centrarme en mi segunda maternidad y, de repente, me encontraba rota, mi vida ya no tenía sentido. Sin embargo, esta sensación duró poco tiempo. Había tocado tanto fondo que ya solo me quedaba tomar impulso y reinventarme.

Había tocado tanto fondo que ya solo me quedaba tomar impulso y reinventarme. Clic para tuitear

El contraste es que este año me he sentido más afortunada que nunca. Porque cuando se te presentan adversidades de esta magnitud, tomas conciencia de lo que de verdad te importa. Las personas que te acompañan en el camino. El poder de creer en ti. De ganar confianza y seguir adelante. Este año todo mi entorno se ha volcado conmigo. Son tantas las personas que han sabido estar ahí, que me siento sumamente agradecida.

Cómo encontré mi pasión gracias a la inteligencia emocional

A mí siempre me ha apasionado desarrollar mi faceta profesional. Es algo natural para mí. De pequeña he vivido en un hogar muy liberal, con tareas domésticas compartidas, mucha libertad. Siempre he admirado a las mujeres con independencia financiera. Sabía que yo era una de ellas. Antes de casarme y de tener a mi hija, buscaba tener resuelta mi carrera profesional para luego poder introducir los cambios necesarios para adaptarme a la crianza de mis hijos. He conseguido enormes logros personales y profesionales. Sin embargo, cuando mi niña nació, comprendí que lo que había logrado no estaba en línea con lo que yo quería. Demasiadas horas fuera de casa, demasiado cansancio. ¿Por qué no podría yo vivir más tranquila, pasar más horas de calidad con mi hija?

En casa, mi marido tenía un horario fantástico. Pasaba muchas horas con nuestra hija. Aun así, para mí no era suficiente. Yo quería estar con ella.

Aunque pasaba muchas horas con nuestra hija, para mí no era suficiente. Clic para tuitear

Durante ese tiempo de tocar fondo y de reinvención, pensé «Vale, ahora tengo dos alternativas: o me quedo aquí compadeciéndome de mí misma o elijo seguir adelante y salir reforzada». Soy una luchadora nata y quien me conoce bien, sabe que yo soy de las personas que opta por lo segundo. De hecho, aunque en el día a día se me haga un mundo gestionar algunas emociones y encontrar el equilibrio (ay, el anhelado equilibrio), en las situaciones adversas siento una poderosa fuerza que me guía y me hace seguir adelante con fuerza y optimismo.

Ya había decidido seguir adelante reforzada. Ahora tocaba conectar con mis fortalezas y reflexionar qué habilidades podía poner al servicio de los demás. Qué talentos podía desarrollar para ayudar a los demás. Cómo podía vivir de mi pasión. Pero lo primero era estar bien yo conmigo misma.

¿Para qué me ha servido a mí la inteligencia emocional?

Acudí a talleres de autoestima en mi barrio, conocí a más mujeres, que como yo, habían sufrido y estaban dispuestas a reinventarse y fue una experiencia maravillosa. En verano encontré a Ana Vico en internet y supe que estaba preparando un curso de bienestar emocional. Me venía como anillo al dedo. Le dije que contara conmigo.

El curso es fantástico, muy práctico y cercano. Ana te explica situaciones muy cotidianas, cómo te sientes, el por qué de lo que piensas, los sabotajes, el secuestro emocional… Te enseña a reconocer tus emociones, a comprender que no son buenas ni malas, que hay emociones más o menos agradables y que son meros indicadores de que las situaciones que estás viviendo están más o menos en línea con tus necesidades.

Mientras trabajaba mi lado personal, fui definiendo qué quería hacer profesionalmente. Recordé cuánto me gusta revisar. Decidí especializarme en corrección. Esto me serviría para adquirir más criterio, más seguridad y un método que seguir para trabajar de forma rigurosa y ordenada.

De mi trabajo emocional, encontré mi pasión y me propuse vivir de ella Clic para tuitear

Comencé a aplicar lo que había aprendido a los encargos en los que trabajaba y pronto fui notando los beneficios de separar las tareas, comprender el grado de intervención… Es maravilloso lo que se puede conseguir en un año.

Después del verano, me lancé como profesional autónoma y empecé a practicar ejercicio físico intenso con regularidad. Un hábito que había dejado abandonado durante mucho tiempo.

Este año he sacudido el miedo y la pereza para progresar en la vida. He salido fortalecida porque he superado mis mayores miedos y porque he vencido la pereza que me ataba a una vida cómoda y de falsa «seguridad». La verdadera seguridad la tengo ahora, que hago lo que realmente me apasiona.

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Autora: Marián Amigueti.

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Gracias Marián por abrirnos tu corazón y contarnos tu experiencia. Si tú también quieres descubrir cuáles son tus talentos y quieres desarrollar tu pasión, te recomiendo el curso Vive Tu Leyenda donde se trabaja también la inteligencia emocional. Vivir de tu pasión es posible.