Soy una apasionada de los superhéroes y el mundo de los cómics y películas del género. Por eso hoy os traigo un pedacito de sabiduría de estos geniales guionistas y creadores.

Mi superhéroe favorito es Batman (y sí, se podría analizar porqué a cada uno le gusta uno u otro superhéroe, pero hoy no me toca hablar de ello).

Por que nos caemosUna cita muy famosa es la que le dice su padre al pequeño Bruce Wayne (Batman) cuando éste último cae a un pozo. Al rescatarlo, su padre quiere que aprenda de esa situación en la que está y le pregunta:

‘Bruce, ¿por qué nos caemos?… Para aprender a levantarnos’ 

¡Qué pregunta tan magnífica y tan profunda! ‘¿Por qué nos caemos?’ La respuesta a un porqué busca en lo más interior de nosotros mismos, en nuestros pensamientos, creencias y valores. Sin embargo, la respuesta a esa misma pregunta, en Batman, no es un ‘porque’, sino que la respuesta es un ‘para qué’.

Aquí es donde entra lo que quiero contaros. En Coaching usamos preguntas para que el coachee (cliente) llegue a explorar todo su mapa. Nuestro trabajo es hacerle ver lo que antes no veía sobre su problema o situación. Somos como un foco que alumbra muy profundo y es el coachee el que se da cuenta y decide su propio proceso. Explico esto porque quiero resaltar la importancia de la pregunta «¿por qué?» y «¿para qué?».

¿POR QUÉ?

Son preguntas rápidas que requieren que te excuses, exigen que des explicaciones. Estas preguntas, que muy a menudo nos hacemos todos en nuestra mente, los Coaches las usamos muy poco. La razón es que, valga la redundancia, buscan razones. Y nosotros sabemos que puedes tener resultados o puedes tener razón. Las dos cosas no se pueden tener a la vez. Entonces, ¿qué quieres? ¿Tener resultados o tener razón? Si quieres tener la razón, encontrarás respuesta  muchos porqués de tu vida, tendrás muchas respuestas a cosas que quieres cambiar de ti, o actos que no te gustan.

Si por el contrario quieres tener resultados, quieres cambiar de una vez por todas y conseguir esos objetivos que te has marcado, déjame decirte que vas a tener que despedirte de tener la razón, porque ser cabezota es contraproducente. Para cambiar hay que ser como el bambú, ser dócil y maleable. Si tienes pensamientos rígidos y firmes (si tienes muchos «porques» que dar), te costará mucho cambiar y alcanzar tus metas.

¿PARA QUÉ?

Esta pregunta genera opciones, genera apertura de mente. Si tú te preguntas un «para qué» en vez de un «por qué» encontrarás que no tienes que excusarte, esa pregunta no es un ataque, es más bien una sugerencia a que veas bien qué está pasando. Una pregunta «para qué» te dejará pensando un rato, porque nunca has pensado en ese registro. Pero, ¿te digo una cosa? Los «para qué» son los que están guiando tu vida, apuntan a los valores en los que te basas para vivir, los mismos valores que te hacen ser feliz.

Pregúntate «para qué» para analizar si estás en el buen camino, ese camino que te llevará a donde quieres estar, o si bien la respuesta te está llevando a unos valores que no quieres tener.

La pregunta que yo te hago como Coach es: «¿Para qué trabajas?»

¡Ojo! No respondas «porque….».  Tienes que hacer un esfuerzo en cambiar ese patrón.

Si la respuesta es «Para ganar dinero», revisa tus valores, porque quizá ese trabajo no te guste, o estés aguantando cosas que no deberías de aguantar simplemente por el hecho de que lo que tú necesitas es dinero.

Si la respuesta es «Para hacer feliz a la gente» o «Para darle a mi familia una vida plena», eso apunta a otros valores distintos. ¿Esos son los valores que quieres honrar en tu día a día? Merece la pena preguntárselo de vez en cuando.

Te invito a que pruebes a cambiar los por qués de tu vida en para qués, y que me comentes qué tal te va con tu nueva forma de pensamiento.

¡No temáis caeros! Siempre podréis volver a levantaros e intentarlo de nuevo, como Batman.