Las 5 heridas emocionales (del alma) que te afectan cuando eres adulto

¿Sabías que todos llevamos una herida emocional que necesitamos aceptar, sanar y sobre todo aprender a amarnos a través de ella para llegar a ser quien es quién has venido a ser? ¿Quieres conocer cuáles son tus heridas emocionales y el impacto que tienen en ti? ¿Estás preparado para liberarte del peso del pasado y sacar toda tu autenticidad?

Hola, soy Ana Vico, psicóloga especializada en inteligencia emocional  y hoy quiero hablarte de cinco heridas emocionales que te impiden ser tu mismo.

Las 5 heridas emocionales que te impiden ser tú mismo

heridas emocionales del alma

Lo que te voy a contar está basado en el libro de Lise Bourdeau «Las 5 heridas que te impiden ser tú mismo» que lo tienes abajo de este vídeo por si te interesa profundizar. También te recomiendo el segundo libro titulado «la sanación de las 5 heridas»

Es muy interesante. Y ella dice que todos tenemos alguna herida emocional que está creada en la infancia y que lo que hace es que creemos una máscara para protegernos.

Son la herida del rechazo, del abandono, de la humillación, la traición y la injusticia.

Y esto es un obstáculo para realmente sacar tu autenticidad, quien tú realmente eres en esencia.

¿Quieres conocer más sobre ello? Te lo resumo aquí.

Existen cinco heridas emocionales, creadas en la infancia y cinco máscaras que nos ponemos para ocultar esas heridas y poder vivir con ellas.

En este libro la autora dice que tenemos cada uno de nosotros alguna herida emocional. Esta herida creada en la infancia es una herida emocional que no supimos gestionar y por eso creamos una máscara que nos ayuda a afrontar nuestros problemas y los conflictos que no hemos sabido superar en la infancia.

Estas cinco heridas de las que te hablo son la herida del rechazo, la del abandono, de la humillación, la traición y la injusticia.

Te voy a hablar de cada una de las heridas por separado para que veas si realmente encaja con la situación que estás viviendo.

Muchos posiblemente tengamos varias de ellas, pero una es la que tiene el mayor peso, así que esa es la que deberías empezar a trabajar para poder liberarte un poco de las máscaras que estás teniendo y que te están impidiendo tener unas relaciones saludables contigo mismo y con las personas que te rodean

Sin embargo, estas máscaras nos afectan a nuestra personalidad y nos hablan de cómo tratamos a las personas a nuestro alrededor.

Todos, sin excepción, tenemos alguna de estas heridas. ¿Con cuál te sientes identificado?

Herida del rechazo: Máscara del huidizo

La autora dice que la intensidad de la herida es lo que determina la profundidad de tu máscara. Y cuando llegamos a una edad adulta es importante hacer el trabajo de soltar todas estas máscaras, porque si no te impiden ser tú mismo.

La herida del rechazo se genera desde la concepción hasta el primer año de vida. Y podríamos decir que el surgimiento de esta herida o la causa de esta herida es el no sentirte con el derecho a existir.

Esta herida se despierta por el progenitor del mismo sexo de la persona que tú eres. Y por ejemplo, yo soy mujer, se me generaría con mi madre. Si fueras hombre, al despertarte con el progenitor del mismo sexo, sería con tu padre.

Podríamos decir que en este caso el progenitor de tu mismo sexo te ha generado una herida en la cual, pues tu no te has sentido aceptado por él, no has sentido ese acogimiento o no te has sentido acogido por este progenitor.

Esta herida, la herida de rechazo, hace que nos pongamos la máscara del huidizo.

Si sientes que normalmente huyes de los problemas y cualquier conflicto que se te viene no lo quieres afrontar, sino que tiendes a huir. Cualquier conflicto, cualquier problema, posiblemente tengas esta máscara y esta herida de la infancia.

La actitud de una persona que tiene esta herida del huidizo puede ser que se pregunte continuamente qué es lo que hace en este planeta que no se considera una persona especial. Se considera inútil, sin valor. Puede incluso ver que suele huir, aislarse del mundo físico y estar todo en el plano mental, o incluso evadirse en sustancias como drogas, alcohol, etcétera.

La actitud del huidizo precisamente es eso huir. Entonces intenta pasar desapercibido. Se hace casi invisible a los ojos de los demás. No llama la atención en los entornos sociales y podríamos decir que se vuelve una persona inalcanzable. No quiere que le alcancen estas heridas.

También tienen una representación en nuestro cuerpo físico y las personas que tienen la herida del rechazo tienen normalmente un cuerpo pequeño, estrecho, delgado, más bien enjuto, como si quisieran pasar desapercibidos totalmente y no quisieran ocupar mucho espacio. Tiene tendencia también a tener los ojos pequeños, una voz baja, apagada, como llamar muy poca la atención.

El mayor temor que tienen las personas con la herida del rechazo es el pánico, el miedo al rechazo.

Herida del abandono: máscara del dependiente

Desde una perspectiva cronológica, la siguiente herida, la segunda que se genera, es la herida del abandono. Esta herida se genera en torno al año hasta los tres años de vida. En este caso, esta herida se genera con el progenitor del sexo, contrario al de la persona que está teniendo la herida y tiene que ver con esa carencia de muestras de afecto, muestras de cariño.

O bien que ese niño no ha sentido que tenía el afecto que él quería. El afecto que él necesitaba no es que no se le hubiera dado, sino que él no consideró que fuera el afecto deseado.

Las personas que sufren la herida del abandono se ponen la máscara del dependiente.

La palabra dependiente ya lo dice todo. Podríamos decir que es una persona que busca constantemente atención, apoyo, la protección de las personas que le rodean. Incluso puede convertirse con una aspecto victimista para llamar esa atención o para recibir la atención que no tuvo.

Le cuesta hacer algo totalmente solo y siempre necesita apoyarse de personas, apoyarse de su pareja, de su familia o de las personas que tiene a su alrededor. Una persona que tiene la herida del abandono, cuanto más se va haciendo, mayor. Cuanto más va envejeciendo, más teme y tiene el pánico absoluto a estar solo, a la soledad.

A nivel físico : las personas que tienen la herida de abandono, su cuerpo no está totalmente desarrollado. Los hombros tienden a estar caídos, la espalda encorvada. Podríamos decir que tiene como ciertas partes de su cuerpo caídas, flácidas o o como que no están en su altura ideal. Podríamos decir que tiene las caderas más bajas de lo que tocaría o las nalgas más bajas de lo que tocaría. Suelen tener ojos tristes como caídos.

El mayor temor de una persona que sufre esta herida y por eso se pone la máscara del dependiente es la soledad.

Herida de humillación: máscara del masoquista

La tercera herida por orden cronológico es la herida de la humillación. Esta herida se genera también entre el primer año y el tercer año de vida.

Te puedes sentir identificado en esta herida si siempre sientes que tienes culpa, que te avergüenzas constantemente. Porque esta herida se generó cuando alguno de los progenitores se avergonzaba de ti o el niño siente que se avergonzaban de él. Esta herida suele generarse porque alguno de los progenitores reprimía el placer físico del niño. Podríamos decir que se ha sentido totalmente censurado y se ve mal el sentir placer por el cuerpo físico.

Una persona que sufre la herida de la humillación se pone, para superarla, la máscara del masoquista.

Y no solamente del masoquista, podríamos decir que la actitud de una persona que sufre la herida de la humillación es que se vuelve totalmente sensual. Le gusta los placeres físicos, todos los placeres por los cinco sentidos, pero a la misma vez los rechaza porque sabe que no se le permite y porque pueden sentir vergüenza. Podríamos decir que hace lo posible por estar para los demás, por no tener tiempo para sí mismo o por no estar libre, incluso por ocuparse de las necesidades de las personas más cercanas.

El masoquista suele avergonzarse de sí mismo, suele incluso denigrar, tratarse de persona indigna de que no se merece lo que tiene. Y a la misma vez, esta persona suele atraer situaciones en su vida que le generan vergüenza a nivel físico.

A nivel físico: Esta herida se manifiesta con un cuerpo lleno de curvas, un cuerpo más bien ancho, redondo, que tiende al exceso de peso, al sobrepeso, y también tiende a ser una persona de baja estatura.

Otra característica es que suele tener los ojos más bien redondos, abiertos, como de un niño pequeño, como ingenuo.

El mayor temor de una persona que tiene la herida de la humillación y que tiene esta máscara del masoquista es precisamente la libertad. Esa libertad emocional, esa libertad física, libertad mental no podrían con ella.

Herida de la traición: máscara del controlador

La cuarta herida emocional por orden cronológico sería la herida de la traición. Esta herida se generan entre los dos años y los cuatro años de vida. Esta herida la despierta el padre del sexo opuesto a la persona, y es porque se siente traicionado, siente que le han mentido.

Es como si no hubieran cumplido sus expectativas. Le han traicionado. Podríamos decir que ha perdido la confianza en el progenitor del sexo opuesto. Y por eso, precisamente a lo largo de la vida, tendrás problemas con las personas del sexo opuesto porque te reflejaran esta herida.

Las personas con la herida de la traición se ponen la máscara del controlador.

El controlador prácticamente ya lo dice todo. Una persona controladora tiene una personalidad muy fuerte, muy arrebatadora.

Su obsesión es controlar a los demás para que cumplan sus expectativas, para que no les defrauden, para que no les traicionen. Busca ser especial, busca ser importante: ser el centro de atención en un grupo. Nunca pasará inadvertida en un grupo social. Y a la misma vez es intolerante con las personas que van despacio, con las personas que necesitan un poco más de tiempo, no las toleran. Esto hace también que no se puedan comprometer con las personas del sexo opuesto y pueden generar problemas en las relaciones bastante serios.

Esto ocurre porque no confía en los demás. Piensa que le van a mentir, que a la mínima les van a traicionar. Este tipo de personalidades suelen entender bastante a los celos y al control y a la posesión. Suele ser especialista en culpar a los demás, pero a la misma vez no asumir su propia responsabilidad.

A nivel físico: El cuerpo físico de una persona que sufre la herida de la traición y que tiene esta máscara del controlador se diferencia respecto de hombres y mujeres. Podríamos decir que en un hombre tendría los hombros mucho más anchos que la cadera. Es como la figura del trapecio y en la mujer sería que la pelvis, la cadera es bastante más ancha que los hombros. Suelen tener los ojos grandes, una mirada intensa, seductora, penetrante y a la misma vez una voz fuerte e imponente.

El mayor temor de una persona con esta máscara del controlador es la separación, es la negación, el bloqueo.

Herida de la injusticia: máscara del rígido

La última herida por orden cronológico es la herida de la injusticia.

Esta herida se genera hasta los 4 o 6 años aproximadamente de edad, y podríamos decir que se genera con el progenitor del mismo sexo. El niño, en este caso, se ha sentido bloqueado, le han bloqueado su individualidad, su esencia, y más bien sienten que el progenitor del mismo sexo se ha comportado con frialdad. Esto hace que la persona que sufre esta herida tenga problemas con las personas del mismo sexo a lo largo de toda su vida.

Las personas con la herida de la injusticia se ponen la máscara de la rigidez, la máscara del rígido o rígida.

Se convierte en una persona con mucha autoexigencia, constantemente obsesionada por el perfeccionismo, incluso para no sentir esas imperfecciones. Se ha desconectado totalmente de su sensibilidad interior. Podría parecer el optimista del grupo, aunque realmente por dentro, esto no es así.

No respeta sus límites. Incluso puede llegar a obsesionarse y traspasar los límites del malestar físico e incluso malograrse, no respetarse a sí mismo. Siente obsesión por controlar su peso o controlar la comida, controlar sus emociones, controlar lo que piensan los demás o la fachada que ponen a los demás.

Es una persona muy autoexigente consigo misma. Se pone unos estándares autoimpuestos muy altos y muy elevados, y hace que siempre esté obsesionado con conseguirlo porque piensa que es más bien lo que hace y no lo que es a nivel físico.

A nivel físico: La persona que tiene la herida de la injusticia y tiene la máscara del rígido se puede identificar por un cuerpo proporcionado, pero más bien rígido, con algunas partes muy, muy firmes. Tienden a apretar la mandíbula, a tener incluso bruxismo y a tener posiciones muy rectas, muy erguidas, muy rígidas.

Suele cuidar mucho su apariencia, así que son personas que vigilan mucho lo que se ve desde fuera y suelen cuidar su ropa, su maquillaje, su barba, que vaya muy afectada, incluso su pelo o todo lo que se ve desde fuera. Suelen tener ojos penetrantes, muy vivos, muy llenos de fuerza.

Y el mayor temor que tienen las personas con esta herida de la injusticia es precisamente eso en la frialdad.

Cómo sanamos estas heridas para ser nosotros mismos

¿Cómo podemos sanar estas heridas para conseguir sacar esta autenticidad que tenemos o ser nosotros mismos? La única forma es con un verdadero perdón, perdonándote a ti mismo y perdonando a tus progenitores. De hecho, si sigues pensando o sintiéndote víctima o pensando que otras personas te han hecho sufrir y que a causa de ellos pues tienes estos problemas y los otros, pues vas a seguir retroalimentando todas estas heridas, no la vas a sanar nunca.

Entonces es elegir hacer un verdadero perdón. Y la autora, como conclusión dice que si tenemos estas heridas presentes es para recordarnos que nosotros mismos hemos provocado, hemos hecho lo mismo a otras personas o incluso a nosotros mismos.

El primer paso para sanar es reconocer tu herida de la infancia

He intentado resumir las cinco heridas del alma lo más posible, aunque tienen muchísimos detalles y muchísima más profundización, porque dependiendo de si tú sufres alguna de estas heridas, muy posiblemente te sientes identificado con lo que he dicho, pero necesites más, necesites conocer más y sobretodo cómo trabajarlo.

Así que si quieres que profundice en alguna de estas heridas o en todas ellas, déjame en los comentarios, te leo y escucharé tu propuesta. Te invito a que sigas descubriendo la inteligencia emocional y el desarrollo personal para que puedas transformarte y puedas vivir la vida que quieres para ti.

Detecta tu herida y trabájala para sanar

Así que desde aquí te invito a hacer un acto de valentía y elegir perdonarte verdaderamente a ti mismo y a tus progenitores para poder ser quien has venido a ser en este mundo y nada más.

Comenta aquí si te ha servido lo que has leído y si quieres trabajar más sobre tu herida para liberarte emocionalmente, te animo a que reserves una cita conmigo.

¿Con cuál de estas heridas te sientes identificado? Déjamelo en los comentarios.

7 comentarios en “Las 5 heridas emocionales (del alma) que te afectan cuando eres adulto”

  1. Hola Rebeca, gracias por pasarte y comentar acerca de la herida que has detectado en ti 🙂

    A veces no tiene porqué coincidir todo. Piensa que tenemos varias heridas y cada personalidad también es única. La herida y la descripción que hago es lo «general», pero cada uno tenemos particularidades. Date cuenta en qué situaciones has actuado conforme a esta herida o su máscara y verás la relación.

    Un abrazo

  2. Hola guapa me ha gustado mucho tú publicación, mi herida más profunda es la humillación pero no coincide con la descripción en todo. GRACIAS

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