Cada inicio de ciclo viene acompañado de una lista de propósitos:
cuidarme más, cambiar de trabajo, hacer ejercicio, bajar de peso, ahorrar, ser más constante…
Y, sin embargo, pasado un tiempo, la mayoría de esas metas se abandonan. No por falta de capacidad, ni de motivación, sino porque el planteamiento de los propósitos suele estar mal enfocado desde el inicio.
En este artículo vamos a ver por qué fracasan los propósitos de año nuevo y qué alternativa puedes utilizar para orientarte sin frustración: la Palabra Talismán.
Por qué los propósitos de año nuevo no funcionan
1. Porque se basan en el “todo o nada”
La mayoría de propósitos se formulan como objetivos cerrados y rígidos:
- “Voy a perder X kilos”
- “Voy a conseguir X resultados”
- “Voy a hacer X veces algo”
Esto lo dije yo misma cuando te dije cómo hacer objetivos SMART (aquí tienes la guía). Y no es que esté mal ponerse estos objetivos, pero cuando hablamos de propósitos… la cosa se complica. Este enfoque genera una lógica muy peligrosa: o lo cumplo exactamente como lo dije, o he fracasado.
En cuanto pasa un periodo de tiempo y no se cumple el objetivo tal cual estaba planteado, aparece la sensación de haber fallado, lo que suele llevar al abandono completo.
2. Porque generan presión y culpa
Los propósitos no cumplidos no se quedan solo en el plano de la acción. Impactan directamente en el diálogo interno.
Empiezan frases como:
- “Otra vez igual”
- “Nunca soy constante”
- “Siempre empiezo con ilusión y lo dejo”
En lugar de motivar, el objetivo se convierte en una fuente de autoexigencia, culpa y frustración.
3. Porque no tienen en cuenta la realidad emocional
Muchos propósitos se plantean desde la mente, pero sin escuchar el estado emocional o corporal real de la persona. Por ejemplo, proponerse “cuidarse” desde el castigo, la restricción o la exigencia extrema suele ir en contra del propio cuerpo.
Cuando no hay coherencia entre lo que me pido y cómo estoy, el sistema acaba boicoteando el cambio.
El problema no es la falta de fuerza de voluntad
Existe una creencia muy extendida:
“Si no cumples tus propósitos es porque no tienes fuerza de voluntad”.
Esto no es cierto. En la mayoría de los casos, el problema no está en la persona, sino en el modelo de objetivo que se utiliza.
Un modelo demasiado rígido, numérico y cerrado no deja espacio al proceso, a los ritmos ni a los imprevistos de la vida.
Una alternativa a los propósitos: la Palabra Talismán
Qué es una Palabra Talismán
La Palabra Talismán es una palabra o concepto que funciona como:
- brújula
- norte
- dirección vital
No es un objetivo concreto ni una meta numérica. Es una orientación. En lugar de preguntarte “¿he cumplido o no?”, te preguntas:
“¿Esto que estoy haciendo me acerca a la dirección que he elegido?”
Veamos cómo podemos profundizar en esto:

Objetivos vs dirección
Un objetivo dice:
👉 “Tengo que llegar aquí”.
Una Palabra Talismán dice:
👉 “Voy por aquí”.
Cuando trabajas desde la dirección:
- cada pequeño paso cuenta
- no existe el ir tarde
- no existe el fracaso total
Existe coherencia, proceso y avance real.
Por qué la Palabra Talismán sí funciona
1. Porque integra todas las áreas de tu vida
La Palabra Talismán no se elige al azar. Surge de observar:
- tu cuerpo
- tu mundo emocional
- tu trabajo
- tus relaciones
- tu crecimiento personal
Esto puedes hacerlo tú mismo en el ejercicio que te recomiendo sobre la Rueda de la Vida. Puedes leerlo aquí. No se trata de hacerlo todo a la vez, sino de decidir en qué quieres enfocarte ahora.
2. Porque transforma la exigencia en criterio
En lugar de obligarte, la palabra se convierte en un filtro:
- ¿Esta decisión alimenta mi palabra?
- ¿Este paso va en la dirección que quiero?
No hay castigo. Hay consciencia.
3. Porque permite celebrar el proceso
Cada acción que encaja con tu Palabra Talismán ya es un éxito. No importa si es pequeña. No importa si no es perfecta.
Dejas de vivir desde el “todo o nada” y empiezas a vivir desde el camino.
Ejemplos de Palabras Talismán
- Calma → elegir ritmos más amables
- Expansión → crecer hacia fuera y hacia dentro
- Caminar → pasar del bloqueo al movimiento
- Presencia → habitar más el aquí y ahora
- Equilibrio → cuidar sin extremos
No importa la palabra en sí. Importa lo que significa para ti.
Cómo anclar tu Palabra Talismán
Una vez elegida, es importante que no se quede solo a nivel mental.
Una forma sencilla de integrarla es a través de una visualización:
- sentarte en un lugar tranquilo
- imaginarte viviendo alineada con esa palabra
- observar cómo te sientes, cómo actúas, cómo decides
Esto ayuda a que tu mente tenga una imagen clara de la dirección que quieres seguir.
Deja de exigirte y empieza a guiarte por tu interior
Si tus propósitos siempre acaban en frustración, no es porque tú falles. Es porque el sistema no te acompaña.
Cambiar los propósitos por una Palabra Talismán es pasar de la presión a la coherencia, del castigo a la dirección, del todo o nada al proceso real.
No se trata de hacer más. Se trata de hacerlo alineada contigo.
Y ahora te leo
Si este artículo te ha hecho replantearte la forma en la que te marcas objetivos, te invito a que dejes un comentario y cuentes qué es lo que más te ha resonado.
Y si conoces a alguien que cada año empieza con ilusión y termina con frustración, compártele este texto. Puede ser justo lo que necesita leer ahora.