Antes de nada me encantaría explicarte, por qué estoy tan agradecido a Ana Vico, por darme esta oportunidad de escribir en su Mundo Be Fullness, a través de una pequeña historia.

Como buen amante de la música, siempre tengo una guitarra cerca de mi cuerpo y cuando estudiaba Económicas tenía un grupo de Rock, algo que aún no he dejado. Jóvenes que estábamos locos por ser famosos, porque creíamos que éramos buenos y realmente era así.

Éramos una banda de Rock que tras varios concursos fallidos, con la perseverancia que se tiene cuando eres joven  y quieres conseguir tus sueños, conseguimos ganar un concurso en el que el premio, aparte de la grabación de un tema para un recopilatorio de las mejores bandas andaluzas de Rock, era tocar como teloneros de un gran grupo Rockero a nivel internacional.

¡Eso sí que era un sueño cumplido!
El día del concierto mi cuerpo levitaba, mis pies no tocaban el suelo, mi mente no era capaz de asimilar tantas sensaciones, y cada vez que abría la boca salían mariposas que venían directamente del estómago. Eran unos nervios preciosos. Y yo quería disfrutar el momento.

Se abrió el telón y más de 4000 personas estaban allí gritando y atentos al grupo novel revelación. El batería inició el concierto con los cuatro golpes de salida con sus baquetas, un, dos, tres y… Me sentía el Dueño del Universo, pero no podía fallar y si lo hacía tenía que improvisar de tal manera que no se notara. Estaba preparado y me sentía muy capaz, pero el Directo es lo que tiene que es MÁGICO.

Pues bien, justo esas extraordinarias sensaciones, son las que tengo escribiendo aquí en este Maravilloso Escenario Befulness. Con muchísimas personas leyendo y esos nervios preciosos que me mandan las mismas mariposas que en aquel momento irrepetible de mi vida.

Así que sin más Ana, muchas gracias por esta oportunidad y empezamos.

Un, dos, tres y…

Mi historia con el Mindfulness y la Depresión

#1 Atención plena

Conscientemente o no, directa o indirectamente, en el corto plazo o en el largo plazo, todo lo que haces todo lo que esperas, todo lo que sueñas, de alguna manera está relacionado con un profundo deseo de bienestar o felicidad.

Unos dicen que la felicidad o el bienestar, es recordar el pasado con melancolía y otros imaginar el futuro y proyectar en él nuestros deseos de cambios y mejoras personales sin tener en cuenta el presente.

Otros sin embargo apoyamos la idea de que la felicidad está en el “aquí y ahora”, en la calidad del momento, la frescura del presente. En disfrutar de cada paso que das para llegar a tu objetivo, tanto o más que la consecución del objetivo o el aterrizaje a tu destino. Precisamente eso, disfrutar del momento que por ello se le llama Presente porque es un Regalo.

Todos solemos cometer un gran error a la hora de localizar la felicidad, comúnmente la confundimos con el placer. Y no es que el placer no nos reporte felicidad, ni mucho menos, pero es una felicidad caduca.

Si comparamos sus características, el placer depende de muchas cosas: del tiempo, del objeto en sí, del lugar; es algo que cambia por naturaleza.

Un ejemplo fácil:

A mí me encanta el chocolate, y me produce un placer inmenso comerme un trozo de tarta de chocolate, el segundo trozo me produce un poco menos de placer, la tercera no me produce placer alguno. Después de tres trozos de tarta, ahora me produciría placer un buen vaso de agua o de café.

El placer se consume a sí mismo conforme lo experimentas.

Sin embargo, la felicidad o el bienestar, es una sensación de profunda serenidad y realización, es una sensación que impregna a todos los estados emocionales, tanto las alegrías como las penas que se atraviesan en el camino.

¿Quizás eres una persona que necesita tener el control del mundo exterior para ser feliz? Un control, muy limitado, temporal, y a menudo, totalmente ilusorio.

Entonces, tú que estás leyendo respóndete por favor esta pregunta:

  • ¿No es la mente misma la que traduce las condiciones externas en felicidad o sufrimiento?
  • ¿Qué sientes cuando esperas algo de una persona, y no es así?
  • ¿Qué sensación te ronda la cabeza, cuando no ocurren las cosas tal y como estabas imaginando?

Si tienes la mente entrenada para saber interpretar cualquier situación de la manera más positiva posible, estarás adentrándote en Mindfulness.

Mindfulness es la herramienta capaz de enseñarte a controlar todas esas interpretaciones que hace tu cerebro, de todas estas condiciones externas, ajena a tu control.

Una mente desentrenada, se enoja, se derrumba, reacciona de manera exagerada, se esconde, en definitiva va cayendo poco a poco en una GRAN DEPRESIÓN.

Mindfulness te puede ayudar, de una manera muy sencilla. Poco a poco aprenderás nuevas maneras de pensar y de comportarte, aprenderás a cambiar estilos negativos de pensamiento y de comportamiento que son las causantes de provocar depresiones o agravarlas.

Mindfulness ayuda a las personas como yo, por ejemplo, a comprender y resolver relaciones personales problemáticas que pueden causar o empeorar la depresión.

#2 Emocionalmente inestable. Una historia verídica.

Si te aconsejo mindfulness es por experiencia propia y ahora mismo vas a leer por qué.

Después de tener varios puestos de trabajos recién salido de la carrera, entré a trabajar en una empresa muy conocida en Málaga de Electrodomésticos y Muebles de Cocina, allí me dedicaba a llevar parte de la contabilidad, y la logística de la empresa. Era un trabajo que me encantaba, los compañeros eran formidables y el trato era excelente. Con sus más y sus menos como en todos los trabajos, pero yo allí era feliz.

Gracias a la burbuja inmobiliaria, el negocio del ladrillo en España se vino abajo y todos sabemos que si no se venden pisos, no se venden muebles y menos electrodomésticos. Pues bien, después de varias oleadas de personas que se quedaron sin trabajo de la noche a la mañana en la empresa, en la última oleada me tocó a mí.

Yo pensaba que no me iba a rozar, las personas solemos pensar que las cosas malas no nos van a pasar a nosotros pero no fue así. ME TOCÓ.

Fue un mal trago enorme, como buen español tenía mi hipoteca de por vida, y los gastos de un piso obviamente. Tenía dos años de desempleo, “tenía tiempo de sobra para una persona preparada como yo”. Fui rechazando trabajos en primera estancia que para mí no estaban a la altura, pero conforme iba pasando el tiempo y lo prometo, con una búsqueda súper-activa de empleo el tiempo se agotaba.

Cuando quise darme cuenta, mi personalidad había cambiado. Había caído en una depresión y me tenía dominado. Aun teniendo un gran apoyo de mi familia y mi pareja. Aun habiendo sido siempre una persona muy positiva, ahí estaba…depresivo.

  • Dejé de afeitarme, solo quería leer y no me interesaba nada de lo que pasara fuera de mi casa.
  • Estaba triste, tenía ansiedad, me sentía vacío, inservible, y me estaba convirtiendo en algo así precisamente.
  • Ya no tenía interés por ensayar con el grupo, estaba irritable, en ningún sitio me sentía cómodo.
  • Me llamaban los amigos para tomar un café y fui una sola vez, pues cuando me veía allí con ellos, no atendía a la conversación, estaba intranquilo preguntándome qué pintaba yo allí. Cuando siempre he sido el “payasito” de la fiesta.
  • Llegó un momento en el que tuve que ir al médico de cabecera a explicarle, que cuando me iba a dormir, ya fuera en la siesta o de noche, justo cuando me quedaba dormido, dejaba de respirar y me despertaba por la asfixia. Intentaba relajarme pero no podía. Lo intentaba una y otra vez, pero siempre me despertaba inspirando de manera acelerada, porque de nuevo había dejado de respirar. El médico me dijo que era pura ansiedad. Menos mal que no me dijo que “era un virus”. Eso que te dicen cuando no saben lo que es.

En ese punto, fue cuando dije:

#3 “ Esto tiene que cambiar, y lo voy a cambiar yo”

 

MI PRIMER PASO

Ese mismo día, me duché, me afeité y decidí ir a apuntarme a la piscina de un gym que está cerquita de mi casa. Empecé a nadar diariamente por las mañanas con mi amigo Porti, y todos los días íbamos superándonos un poco más. Después como premio íbamos a desayunar y a tener nuestro rato de charla. Estaba empezando a ser congruente con mis pensamientos.

Cuando llegaba a casa, tenía una sensación muy distinta. Cambié poco a poco mis hábitos de nuevo. Pero no terminaba de sentirme bien. Físicamente mi cuerpo estaba respondiendo al ejercicio diario, pero mi mente quedaba rezagada.

MI SEGUNDO PASO

Decidí buscar una solución a mi ansiedad mental, y ni corto ni perezoso busqué por internet y mi colega Google, “Cómo terminar con la ansiedad”, “Cómo salir de la depresión”

Los resultados concluían todos en un mismo punto. MINDFULNESS.

MI TERCER PASO

MINDFULNESS PARA PRINCIPIANTES. (Jonh Kabat-Zinn)

SERENIDAD en la vida cotidiana. (Christophe André)

Estos dos libros son los primeros que cayeron en mis manos, son un tesoro.

Y poco a poco fui comprendiendo que mindfulness es mucho más que meditar.

 

#4 ¿Qué he aprendido de Mindfulness?

He aprendido a centrarme en el presente, ser consciente de lo que sucede en el aquí y en el ahora.

  1. Sin evaluación,
  2. Sin interpretación,
  3. Sin elaborar ningún tipo de juicio.

En la cual:

  1. Cada pensamiento,
  2. Cada emoción,
  3. Cada sensación.

Que surge en mí es:

  1. Observado/a y,
  2. Tal y como es.

He aprendido a desarrollar recursos internos (fortalezas) para:

    1. Detenerme
    2. Hacer una pausa,
    3. Responder de manera más personal y libre.
    4. Ser proactivo y no reactivo ante mi alrededor.
    5. Controlar mis emociones negativas, esas que generan estrés.

Y sobre todo y para mí lo más importante de lo que te estoy contando, es que:

He aprendido a sacarme del piloto automático, he aprendido a no dejar mi cerebro divagar y deambular. Ahora detecto cuando mi mente está errante, es decir, si voy conduciendo intento ser consciente de ello, disfruto el camino e intento ir a los mismos sitios por carreteras distintas, solo por el mero hecho de disfrutar.

Friego los platos consciente de lo que estoy haciendo. Me lavo los dientes con la mano izquierda, para obligarme a pensar en lo que hago.

Desde entonces levanté cabeza. Mi actitud cambió, encontré un trabajo en el que estoy cómodo, quedo más con mis amigos y mi familia. Sigo tocando la guitarra, hemos tenido una niña maravillosa que me hace sentir los días con todas mis fuerzas. Y he vuelto a ser el “payasito” de la fiesta.

Decidí abrir mi blog www.donytalento.com , muy enfocado a las mamás y papás, donde hablo de autoestima, motivación, inteligencia emocional, todo ello muy enfocado a la educación de los peques.

Escribí mi eBook sobre los seis senderos para crecer desde dentro, para ayudar a mis lectores a ser mejores personas para con ellos mismos.

Después de ese gran bache, y gracias a aprender a controlar mis emociones, he crecido como persona.

Y eso lo puedo disfrutar yo, y todas las personas que están a mi alrededor y por supuesto, todas las personas que leen mi blog.

Y a mi familia, mi pareja, mis amigos, a mi guitarra y al mindfulness,  les doy las gracias por estar apoyándome desde el principio hasta hoy.

A mi hija Emma le digo: “todos deberíamos aprender a disfrutar del mundo tanto como tú, con 17 meses”.

Ella me enseña a estar “aquí y ahora”, vivir el presente, como lo que es:

ALGO ÚNICO E IRREPETIBLE

Y ahora un regalito,  porque si te ha gustado lo que has leído te encantará mi eBook: Los seis senderos para crecer desde dentro.

 

Si quieres aprender a hacer Mindfulness, puedes empezar por mi curso Mindfulness #30días