Este artículo corre a cargo de Fernando González de IniciaTuMarketing. Te viene a hablar de cómo diseñar hábitos saludables que te lleven a ser el superhéroe de tu propia vida. ¡Te dejo con él!

Convertirte en un superhéroe

¿En qué medida crees que puedes hacer de tu vida la que realmente quieres? ¿Y si pudieses diseñarla a tu antojo y llegar a obtener los resultados que tanto deseas? Si te digo que llevas haciéndolo años y años y que ahora puedes jugar a ganar conociendo cómo ¿qué dirías?

Puedo escuchar un ligero “¡eso es imposible!”. ¡Tienes razón, lo es! Con la también ligera excepción de que tienes que quitar el “im”. Así que no te engañes tu mismo.

Estarás harto (desde el cariño) de escuchar que hay que gestionar nuestras emociones, porque el resultado de ellas son nuestras acciones. Y es que, esas acciones repetidas (lo que haces en tu día a día) se convierten en tus hábitos y te llevan por el camino en el que ahora mismo estás.

A nadie nos determina la vida (en la mayoría de los casos) una sola acción, sino que es la conjunción o repetición de todas ellas las que la determinan, es decir, que tú no decides tu futuro, sino que decides tus hábitos y tus hábitos deciden tu futuro.

Nuestros hábitos crean nuestra vida. ¡Ni más, ni menos!

En ocasiones, la duda se genera al pensar en qué medida los hábitos tienen algo que ver con nuestra vida profesional. Por lo general parece que es algo desligado de ella, pero por la concepción que siempre hemos tenido de que el trabajo y el resto de nuestra vida son dos apartados separados.

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En la era del conocimiento en la que vivimos, vida profesional y personal son una. Y aunque es un tema que puede dar para un artículo entero, quédate con un aspecto fundamental: tu desarrollo personal determina tu desarrollo profesional. Si no creces como persona, no podrás crecer como profesional.

Solo hay dos tipos de hábitos: los buenos (saludables, productivos…) y los malos (tóxicos, disruptivos…).

La diferencia entre una vida abundante en hábitos saludables y buenos y una en la que los hábitos malos sean mayoría, es también la diferencia entre una vida de éxito, felicidad y bienestar o una pobre, de infortunios y malestar. De hecho, las personas felices tienden a tener más hábitos saludables que las personas infelices. No por ello vivirán más (o quizá sí) pero sí que disfrutarán mucho más.

Hace unos días me enteraba de estudios en relación al cáncer muy sorprendentes (al menos para mí que desconozco mucho de ese tema) que explicaba la importancia de unos hábitos saludables.

Aunque los genes nos pueden predisponer en mayor o menor medida al cáncer, no determinan sino que son factores como nuestros hábitos de estilo de vida y de entorno a los que se le achaca en un 75%-85% la aparición del mismo. Es decir, nuestros hábitos determinan unas 3 de cada 4 posibilidades de tener cáncer. Solo un 15%-25% sería cuestión de azar.

Hasta qué punto nuestros hábitos saludables son nuestro destino, ¿verdad?

Como te decía, un hábito no es más que una acción (como cualquier otra) pero que repetimos con tal constancia que se ha convertido en un comportamiento casi automatizado y sencillo de realizar, por lo que en nuestra mano está permitirnos a nosotros mismos llegar a donde queremos llegar.

Suena complicado, no te voy a engañar, pero todos tenemos el potencial para crear, modificar o mejorar nuestros hábitos y volverlos hábitos saludables.

¡Ahora ya sabes dónde tenemos que poner el foco si queremos mejorar nuestra vida! 😉

¡Merece la pena tener hábitos saludables!

Como ya te he dicho, los hábitos nos cambian la vida. De hecho, marcan y prácticamente rigen nuestra vida. Y las personas con una alta inteligencia emocional tienen muchos hábitos positivos.

La mayor parte de nuestra vida la determinan ellos, puesto que muchas de las cosas que hacemos a diario no son más que repeticiones ya creadas.

Tanto determinan nuestra vida que, como dijo Nathaniel Emmons “el hábito puede llegar a ser o el mejor de los sirvientes o el peor de los amos”.

Tenemos hábitos saludables que nos ayudan a mejorar nuestra vida y crecer y otros que son negativos y por desgracia, aunque sabemos que son negativos o tóxicos, como decía Louise L. Hay en su libro “Usted puede sanar su vida”:“Preferimos morir antes que cambiar nuestros hábitos”.

Pero si realmente queremos, podemos poner a nuestro servicio esos hábitos saludables y mejorar día a día.

El problema es que los hábitos que podemos considerar como saludables son como los propósitos de año nuevo, nos duran lo que dura la motivación. Y claro, así… no hay manera de avanzar.

Seguro que te has propuesto muchas cosas en el último año y son muy pocas, por no decir casi ninguna, las que realmente has convertido en un hábito. No es que te conozca, es que todos somos así. 😉

Pero ha llegado el momento de cambiarlo, si realmente quieres (esto último lo entenderás más adelante).

3 consejos para crear un hábito duradero

#1. Quiérelo

¿Qué te mueve a crear ese hábito?

Por lo general nos lanzamos a hacer los cambios movidos por una motivación exterior y cuando se acaba dicha motivación solemos tropezar y ya no levantarnos, porque en realidad no era algo que quisiésemos  en nuestro interior.

Es lo que nos pasa con los propósitos de año nuevo. Que movidos por una fecha, por el alcoholcillo que hemos ingerido o por la tradición de que es lo que se dice que se hace… te propones algo que realmente no quieres.

Bueno, puede que lo quieras, pero no con un deseo ardiente.

Solo hay una manera de convertir algo que te apetece en un hábito, que la motivación sea interior porque será lo que haga que aunque sea complicado continúes, aunque tropieces te levantes…

Te lo acabo de estar comentando, lo primero es que sea algo que realmente quieres. Si lo quieres lo puedes, así de sencillo. Pero si no lo deseas… ¡olvídate!

Te cuento mi experiencia mismamente con el tabaco. Hace algo más de un año dejé de fumar después de casi media vida haciéndolo. ¿Por qué? Pues porque realmente quise y te aseguro que fue mucho más fácil de lo que esperaba.

Llevaba la leche de tiempo diciéndome “Fernando, tienes que dejar de fumar. Es malo” Vamos, lo que te diría cualquier persona que no fuma, ¿verdad? Y así me pasé por lo menos 5 ó 7 años mínimo.

¿Y qué? Pues que no lo hice.

Lo primero, “tengo que”… Eso no sirve, no te engañes. Los “tienes que” o “debes” no nos sirven de nada porque no nos gusta que nos obliguen, ni aunque el que ordene y mande seas tú mismo.

Y lo segundo… ¡si en el fondo no quería! Era más porque sería bueno o correcto hacerlo, pero querer lo que se dice querer… ¡Como que no! De hecho de últimas fumaba por hábito y punto, casi sin apetencia. Por ponerte un ejemplo, no sabía tomar un café después de comer si no era con un cigarro, así que si no tenía café no fumaba.

Hasta que llegó la hora de la verdad, el día que realmente me dije, “pero si no quieres fumar, ¿qué co……. haces fumando?” y decidí no volver a fumar.

Lo primero y más importante para conseguir algo es realmente saber lo que quieres y quererlo con un deseo ardiente, de lo contrario estás perdido. Pero si realmente (sí, vuelvo a recalcar lo de realmente) lo quieres, estás en disposición de conseguirlo.

#2. De 1 en 1

Piensa cuál es el hábito que prefieres, aquél que realmente deseas y sientes que necesitas.

Ése es el que vas a crear.

¡Olvídate de los demás!

¿Sabes cuál es el principal problema por el que resulta tan difícil? ¡Querer abarcar tanto!

¡Quien mucho abarca poco aprieta! Así que si pretendes empezar a comer más sano y hacer ejercicio y beber dos litros de agua y leer un libro a la semana, y, y….

¡Ya la jodimos! (con perdón) ¡Los retos de uno en uno!

Puede que pienses, “si no es un reto, es un hábito”

Pues por eso, porque quieres convertirlo en un hábito, pero a día de hoy no lo es y te supone un reto, un esfuerzo, por tanto, lo primero de todo es empezar poco a poco, de uno en uno.

La mayoría de los hábitos que deseamos crear nos suponen mucho esfuerzo y la motivación fluctúa a lo largo del día.

Es por ello por lo que, además de desearlo ardientemente, es necesario tener motivación interna, vamos, lo que toda la vida hemos llamado fuerza de voluntad.

Si ponemos el foco en diferentes hábitos no tendremos fuerza de voluntad para todo ello y al final… lo que te decía antes, el que mucho abarca poco aprieta. Vamos, que no hacemos ninguno.

Sin embargo, si ponemos el foco en un solo hábito, es mucho más probable que día a día consigas afrontarlo a base de desearlo y fuerza de voluntad, hasta que después de un plazo de 21 días (esto es lo que afirma la mayoría de los expertos, aunque yo también soy de los que opino que quizá sea más un mes aproximadamente, al menos en mi caso) hayas creado el hábito y “tan solo” consista en mantenerlo.

#3. De poco a mucho

Esto lo más fácil de explicarlo es con la teoría del gimnasio.

Te apuntas y el primer día vas hecho un pincel preparado para convertirte en el próximo Schwarzenegger.

Todo espabilado te lanzas a por una pesa de las gordas, ¡que no se diga! y cuando pretendes delante de todo el mundo levantarla, tus músculos se ríen de ti y no puedes con ella, así que al día siguiente el que no se levanta eres tú. Al menos para ir al gimnasio.

La casa no se empieza por el tejado, así que no intentes empezar como si ya fueses un experto en esto de los hábitos. Tienes que marcarte unos objetivos sensatos.

Si quieres empezar a mejorar y tener hábitos saludables no solo empieces de uno en uno, si no que empieza por el más sencillo de todos, ese que casi darías por supuesto que ni te costaría y que es casi más porque no te has puesto que porque te cueste.

Como te decía antes, se necesita fuerza de voluntad para crear hábitos y ésta se desarrolla, como el músculo.

Si el primer día de gimnasio coges la pesa fácil, con la que casi no notas que hagas esfuerzo, te irás a casa con la sensación de poder y volverás al día siguiente y así poco a poco desarrollarás un músculo fuerte.

Pues con la fuerza de voluntad pasa por el estilo.

Y cuanta más fuerza de voluntad tengas, mayores serán los hábitos a los que puedas enfrentarte.

En definitiva…

Evidentemente, modificar los hábitos es algo que conlleva tiempo y no se consigue de la noche a la mañana, pero no te lo plantees como algo malo. Piensa en todo lo que puedes mejorar en un año de tu vida.

Pongamos que para afianzar la mayoría de los hábitos necesitas más menos un mes como te decía antes, en un año habrás incluido en tu vida 12 hábitos saludables, productivos, buenos… ¿te imaginas lo que puede haber mejorado tu vida a día 31 de diciembre?

Recuerda que tus pensamientos se convierten en tus palabras, las palabras en acciones y las acciones repetidas son tus hábitos, los que te dan poder o te lo quitan.

En tu vida profesional tus pensamientos también acaban haciendo que tengas unos hábitos que te pueden limitar y hacer que no crezcas. Y te lo digo por propia experiencia. Si quieres saber más sobre esos pensamientos e ideas, te regalo mi ebook “7 ideas que cambiaron mi vida y me llevaron a descubrir mi vocación” (y que quizá te ayuden a ti también).

Ya no tienes excusa para procrastinar más el comienzo de tus hábitos, esos que te empoderarán y facilitarán tener la vida que deseas. ¿Empezamos? 😉 Cuéntame en los comentarios tu experiencia al crear o modificar hábitos ya arraigados y cómo te ha ido con ello. ¿Utilizaste consejos como éstos y te funcionaron?

¡No me dejes hablando solo!

Más sobre el Autor

Fernando GonzálezCreador del blog Iniciatumarketing . Ayudo a personas insatisfechas con su vida profesional a reinventarse y crear una estrategia para emprender con éxito en internet con el fin de crear un estilo de vida que le permita hacer realidad sus sueños. Si quieres saber por qué descubrir tu vocación y por dónde empezar te regalo mi ebook 7 ideas que me llevaron a descubrir mi vocación (y quizá te ayuden a ti).

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