Photo Credit: Dragan* via Compfight cc

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Hoy me gustaría hablaros de una expresión que puede darse en una conversación común y corriente.

-Hola, ¿cómo vas?

-Tirando…

Seguro que la has oído y hasta incluso la has usado alguna vez. Mi objetivo es que después de leerme, sepas lo corrosivo que es hablar de esta forma. Después puedes decidir si seguir haciéndolo, es tu elección. 

La forma en que nos hablamos dice mucho de nosotros mismos, pero también forja cada día nuestras mentes. Las palabras pueden provocar recuerdos placenteros o dolorosos, hacernos felices o desdichados, motivarnos o hacernos caer en una espiral de abatimiento.

El poder de las palabras

¿Qué ocurre cuando alguien te dice «te quiero»?

Seguro que nadie puede quedarse indiferente tras esa declaración. ¿Y cuando te insultan? Probablemente te sientas ofendido o enfadado. Y ya ni hablamos de lo que ocurre cuando unos padres escuchan la primera palabra de su bebé.

A estas alturas ya deberías de estar de acuerdo conmigo en que las palabras crean la realidad. Así te hables, así pensarás. Así piensas, así actuarás.

Entonces, ¿por qué no elegirlas bien?

Vigila cómo te hablas

Vuelvo a retomar la frase que te dije al principio. Si cuando te preguntan ¿Cómo estás? o ¿Qué tal va todo?  y tú respondes ahí va… tirando o incluso «Pfff, tirando que no es poco  … ¿Qué energía te queda? ¿Qué emoción te suscita hablar así?

Piénsalo conmigo un momento. ¿Realmente es así como te va todo? ¿Toda tu vida actual se resume en que vas tirando? Lo siento pero no lo creo.

Te lo repito, vigila cómo te hablas a ti mismo.

Estás, posiblemente, usando una frase hecha. Pero créeme que no te hace ningún bien. Esa frase hecha te está haciendo poner el foco en algo concreto y lo que consigue así es reducir tu realidad a una palabra. ¿En serio tienes un día a día tan vacío que se resume diciendo que vas tirando? Tu vida actualmente es más amplia que eso y merece nuestra atención.

Cuidado con dónde ponemos el foco

En Coaching lo digo mucho. ¿Dónde estás colocando tu foco de atención? Si dices «tirando» sólo te estás centrando en los momentos en los que vas así, y posiblemente la conversación siga en esa línea y comenzará a girar en una espiral de «a lo que vaya viniendo». Este tipo de frases generan una emoción, porque como he dicho antes las palabras son poderosas. La emoción predominante que generan este tipo de frases es tristeza (pena, lástima, condescendencia…). La pena debilita. La tristeza no te deja actuar.

Sinceramente… ¿Vives así? ¿A lo que te vaya viniendo? Examina los objetivos que te has marcado conseguir y pregúntate si los estás logrando, porque con esa forma de pensarás no llegarás muy lejos, o al menos no llegarás a tus metas tan pronto como quisieras.

La sugerencia del chef

Mi sugerencia como psicóloga y como coach es que analices tus palabras. Vigila estas respuestas automáticas. Y si te vuelven a preguntar el día de mañana y fueras a responder «tirando», acuérdate de mi, acuérdate de este artículo. Párate y piensa. Haz un análisis de cómo te va todo en realidad, analiza lo bueno y lo no tan bueno.

Si te va bien, di que va bien. ¡Alegrémonos de nuestros triunfos!

Si te  va mal, elige la respuesta que quieres dar, pero que sea una respuesta tuya, original 100%.

 

Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras
Cuida tus palabras porque se convertirán en tus acciones
Cuida tus acciones porque se convertirán en tus hábitos
Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu destino

– Mahatma Gandhi –