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¿Cómo son las cosas con Mindfulness?

Este artículo está escrito por DARÍO SANTOS CASTILLO, psicólogo experto en Mindfulness. Lleva meditando varios años y actualmente ha realizado numerosos cursos de mindfulness en Madrid.

He tenido la suerte de haber experimentado por mí misma sus meditaciones guiadas. Un verdadero experto en su campo. Darío escribe sobre mindfulness en su blog Ser o no Self.

Disfrutad.

Dario Santos Mindfulness

Mindfulness o atención plena es comúnmente conocido como “prestar atención de una forma particular, intencionadamente y sin juicio al momento presente” (Jon Kabat-Zinn, 1999).

Podemos traducir esto al lenguaje cotidiano como un darse cuenta de dónde tengo posada mi atención y llevarla amablemente al aquí y ahora, con aceptación y sin interpretar lo que está sucediendo en este momento en términos de bueno o malo, sino simplemente ver y experimentar las cosas tal y cómo son. ¿Y cómo son las cosas? Bien, vamos a averiguarlo.

La conciencia

Para ello primero aclaremos algunos términos como la palabra conciencia. ¿Qué es la conciencia? Podemos decir que es un estado que nos permite darnos cuenta de algo. Cuando estamos durmiendo, por ejemplo, no somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor.

En cambio, cuando estamos despiertos sí podemos darnos cuenta, por ejemplo, de lo que ocurre en el mundo exterior a través de los sentidos. Y aquí entra en juego la atención.

Podemos ser conscientes de aquello a lo que prestamos atención. Nos damos cuenta de que suena en la radio esa canción que tanto nos gusta cuando prestamos atención a ese sonido, en caso contrario, pasaría desapercibida. Podemos decir entonces, que donde está nuestra atención está nuestra conciencia.

Ahora bien, ¿a qué podemos atender? Podemos atender o ser conscientes de la información que proviene de los órganos de los sentidos, de las sensaciones interoceptivas -temperatura, posición del cuerpo respecto al eje, sensaciones viscerales- y del procesamiento cognitivo, es decir, el pensamiento, que es a donde yo quería llegar.

PENSAMIENTO CONSCIENTE Y PENSAMIENTO NO CONSCIENTE

Podemos hablar de dos tipos de pensamiento. Uno que es controlado, consciente y dirigido a metas, como por ejemplo el pensamiento matemático y la resolución de problemas de la vida cotidiana. Y otro que es no controlado y en gran medida no consciente, es decir, habitualmente no nos damos cuenta de él.

Este último lo experimentamos como nuestro inseparable amigo de toda la vida, el diálogo mental o diálogo interno, ese “run run”, esa vocecilla en tu cabeza que te acompaña allá a donde vayas, quieras o no quieras. Bueno, ¿es esto completamente cierto?

Volvamos ahora a la pregunta que planteábamos al principio. ¿Cómo son las cosas? Bien, pues las cosas son como son, tal cual son. El problema es que nosotros tendemos a percibir la realidad a través de nuestros esquemas mentales, a través de nuestro conocimiento de cómo funciona el mundo. Constantemente estamos interpretando lo que ocurre, nos anticipamos a las situaciones, nos creamos expectativas de cómo deberían ser las cosas.

Estamos bajo la influencia del deseo, nos movemos guiados por el timón de lo agradable y lo desagradable, buscando continuamente experimentar el placer y evitando lo que no nos es placentero.

Queremos y creemos tener todo bajo control, a nuestro gusto, cuando día tras día nos damos cuenta de que las cosas no siempre son como nos gustarían, y entonces nos sentimos mal, nos enfadamos, nos entristecemos y nos deprimimos. ¿Y de dónde procede todo esto? De nuestro diálogo mental.

MI EXPERIENCIA

Te voy a contar cómo fue el mejor cumpleaños de mi vida. Me levanté contento, ¡era mi cumpleaños! El día pasó como otro cualquiera, excepto porque alguna que otra persona, sólo las pocas que recordaron esa fecha me felicitaron.

No recibí ningún regalo material. ¿Por qué fue mi mejor cumpleaños? La razón es que no esperaba que nada ocurriera, no esperaba recibir nada. De esa forma, cada felicitación era el mejor regalo que podía recibir, era el saber que una persona se había acordado de mí un día de entre tantos que tiene el año, y experimentaba una gratitud total hacia esa muestra de cariño.

¿Te imaginas cómo me habría sentido al acabar el día si hubiera esperado recibir regalos, fiestas y sorpresas? La vida es cambio en sí misma. Conocemos nuevas personas, y otras nos dejan para no volver, esto ocurre porque ha de ser así. Un examen es un papel impreso con tinta.

Una cita es un encuentro entre dos personas en la que tienes mucho que ganar y nada que perder. Un cumpleaños es un día como otro cualquiera, simplemente naciste hace exactamente x años. Un teléfono móvil roto es un objeto que utilizamos para comunicarnos y que ya no funciona.

Dejar una relación es dejar de compartir parte de tu vida con alguien, para continuar por tu cuenta y tener la posibilidad de compartir ese espacio con otra persona. ¿Y si le ha ocurrido algo? ¿Y si le han secuestrado? ¿Y si le han abducido los extraterrestres? ¿Y si dejamos de imaginar lo que podría haber pasado o podría pasar y nos centramos en lo que está ocurriendo ahora?

LAS COSAS SON COMO SON

Las cosas son como son, tal cual son. En nuestras manos está el dejar la vida fluir aceptando nuestra falta de control sobre lo que acontece, observando nuestra tendencia a crear expectativas, al qué me dirán, al qué ocurrirá…

La práctica de la atención plena o mindfulness nos permite serenarnos, aquietar la mente para poder disfrutar plenamente de lo que ocurre aquí y ahora. Y lo que es, está bien tal y como es, porque es como es y no podría ser de otra forma. Todo lo que no está aquí no está en ningún sitio.

Muchas gracias por tu atención.

Más sobre Darío Santos Castillo en su web seronoself.wordpress.com

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